Hace mucho que escribo y ya empiezo a pensar que siempre lo he hecho mal. Aquí vamos a ver si me equivoco, y sea así o no, a desentumecer los dedos, la parte de atrás de los párpados y la zona exacta de la nunca donde se encuentra el alma cuando uno piensa bien cualquier cosa.
Hace mucho escribí otro blog. Era un blog bastante normalito, pero el caso es que escribí algún cuento que no estaba horrorosamente mal. Cuando leí los halagos inmerecidos de la gente, el debate interno entre la falsa modestia, las ganas de agradar y el deseo secreto de destruir la tierra escribiendo para levantarla de nuevo, hacían que ni siquiera me atreviese a escribir nada porque nada de lo que se me fuese a ocurrir llenaría ninguna de las espectativas. Sólo escribía líneas, las borraba, y cometía el tremendo error quedarme parado casi con una pose; cometía el peor error venial que puede cometer un artista, y ésto es pensar que su silencio es ya en sí una expresión de algo. Cometía la ingenuidad de aplicar al arte la idea tan manida de que es mejor estar callado y parecer idiota que hablar y demostrarlo.
Ya ha pasado bastante tiempo; el suficiente para saber que es mejor hablar y quedar como un idiota que llegar a viejo sabiendo que las alabanzas que recibes por tu prudencia y rectitud se deben sólo a que no le dejaste saber a la gente que no tenías nada que decir.
Me comprometo a no pasarme de listo, a no intentar parecer más sensible de lo que soy, a no ser pomposo, ni a quitarle hierro a la cosa si es que la cosa tiene hierro. Me comprometo a hacer lo que pueda por no aburriros. Me comprometo a no liarme en mí mismo si sé que con eso estoy hablando de paisajes que no tienen interés alguno más que para el que posee el mirador.
No os pido nada cuando critiquéis. Destrozad lo que he escrito si queréis. A veces las ruinas son mucho más bonitas que la arquitectura original. Sea como sea, ahora quiero que si llegais a la conclusión de que soy imbécil sea con conocimiento de causa y no por pura sospecha.
Eduardo M. M.

8 comments
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25 Mayo 2007 a 10:19
Zarigüeña
Biennnnnnnnnnnnnnnnn!!!!!!!!!!!!Por fin de nuevo volvere a disfrutar de tus textos. Ya los echaba de menos y como siempre me gusta hasta la presentación.Besos Richu.
25 Mayo 2007 a 13:56
Un amigo
Ya sabes que soy un seguidor incondicional de todo lo que haces, así que me alegro mucho por este blog. Muchas gracias por éste y por otros momentos.
25 Mayo 2007 a 17:09
Min
Si señor. Que grande es esto de inet, que nos va a permitir no perder el contacto. Me muero de ganas de empezar a leer.
Un abrazo tio.
Min
25 Mayo 2007 a 23:23
chano
Me encanta lo que has hecho, estaria dispuesto a leer cualquier cosa. Me sorprenderas como siempre.
Un abrazo sobri
26 Mayo 2007 a 15:09
María (para ti de Carlos, no se por qué)
Me alegro de que vuelva a existir un lugar donde venir a leer un poco más de ti. Ya sabes cuanto me gusta todo lo que escribes.
Aquí vas a tenerme como una incondicional.
Un abrazo
27 Mayo 2007 a 12:12
Maite
Puedo ver los anteriores?
Sabes quien soy?
jeje
28 Mayo 2007 a 6:27
esrarodorarse
¡Hola a todos!
Muchas gracias Zari. Yo también te echaba de menos.
“Un amigo”, muchas gracias por apoyarme en todo, y en ésto también. Ya son muchos años… Espero merecérmelo algún día.
¡Min tio! Muchas gracias. Espero no aburrirte mucho con lo que escriba. Espero también que me cuentes pronto qué nuevos proyectos tienes, porque lo que sí sé es que quieto no puedes estar. Un abrazo.
Gracias Chano. La segunda entrada que he publicado hace un rato tiene mucho de ti. Una pequeña venganza de algo que me ha ayudado muchísimo a ser como soy ahora.
¡Hola María! Muchas gracias. Espero no decepcionarte. Otro abrazo.
¡Hola Maite! Pues si no hubieses preguntado si sabía quién eras, pensaría que eres otra Maite. Pero si lo preguntas, debes de ser una que yo me sé. “Todaz laz zecuenziaz han llegado a zu concluzión, el tiempo no puede ezperar”.
Gracias a todos. Venid a menudo: me encantará saber de vosotros. Sois todos cojonudos, aunque tengáis el defecto en común de ser amigos míos.
Un abrazo.
29 Mayo 2007 a 14:00
Tinúviel
Y los hilos invisibles cruzan historias de nuevo. Algún día robaré todos tus cuentos para editarlos sin tu permiso y hacerte rico. No tengo duda alguna de que tus seguidores serán tantos como tus envidiosos detractores y todos sin excepción, sentirán una compulsión incontenible por leer y leer más y más, hasta devorar la última letra. No sé puede escribir mejor ni con más precisión. Compones puzzles, dónde nada sobra ni falta.Te odio, con admiración envidiosa.
¿ Me admitirás críticas feroces y empalagosos halagos? De los segundos, serán menos que el genio necesita acicates.
Besos para ti y recuerdos al gato gitano.