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Hoy os quiero hablar de una página que me he dado buenísimos ratos. Un ejemplo de crítica feroz y cabreada, que se moja y para bien entre tanta sequía, medias tintas y puñetazos en el agua a las que estamos acostumbrados leyendo críticas, y más si son literarias. Hablo de los Cuadernos de crítica, y están en La fiera literaria.
Los autores son divertidísimos, inteligentes, amantes de la buena literatura y escriben muy bien sin ser pedantes. Son crueles, y eso es por supuesto lo que le da vidilla a la cosa. Lo son sin envidias ni concesiones a la memez, a la cursilería y a la falta de talento que llega disparada a ser bestseller del corte inglés sin ser antes ser cribada por alguien con un poco de sensatez. Cosas todas ellas que pueden llevar a pensar de sí mismo al inadvertido lector, que es un inculto y un gilipollas. Yo he leído verdaderos bodrios ensalzados por público y críticos, y por supuesto, dada mi humildad y sobre todo, mi gilipollez congénita, he acabado pensando que no tenía ni idea de literatura. Al fin y al cabo sí sabía apreciar a algunos autores que me fascinan, pero tampoco puede uno tenerse por buen catador por diferenciar un Vega Sicilia del vino del menú de la casa.
La descubrí hace tiempo. Me pilló de sorpresa porque estaba buscando críticas de Espido Freire después de leer "Melocotones helados". Con muchas de las frases, me surgía de la garganta el mismo ruido que hace mi gata antes de echar bolas de pelo. E implacable, seguí leyendo. Estaba consternado por que alguien pensase que aquello se merecía un premio literario importante (sobre todo, estaba constenrado porque escribiendo eso alguien hubiese ganado cuarenta quilos de premio Planeta), así que me fui a la red a ver si el raro era yo.
Muchos sitios adulaban a Espido Freire por múltiples razones que la pura higiene íntima mental me impiden reproducir. En uno, sin embargo, la trataban a parir. Hay pocos placeres como encontrar en la multitud a alguien que grita "El rey está desnudo" cuando uno lleva quince minutos callándoselo por no parecer imbécil. Yo no me lo callaba por eso, poruqe el que soy imbécil tampoco le iba a causar una sorpresa a nadie, pero desde luego no creo saber de literatura lo suficiente como para criticar absolutamente nada.
Me puse a leer otros extensos capítulos de, lo que leí, era "crítica acompasada". Esto es, que el crítico hace comentarios a vuelapluma según lee la novela, citando y criticando partes del texto concretas (y las páginas en las que se encuentran).Lo hacen con mala leche, pero con la razón de un amante de la literatura que ve a su amada tirada en el suelo borracha, con la nariz sangrando y medio desnuda sobre un charco de vómito.
Para poneros un ejemplo, un extracto de un artículo en pdf que nadie debería perderse, llamado "Los escritores más vendidos y el retraso mental", de mi ahora admirado M. García Viñó:
(Hablando de la obra de Antonio Muñoz Molina)…está constituida por varios millares de comparaciones y metáforas, cada cual más peligrosa para
la salud mental del leyendo, navegante en piélago de rebuscadas imágenes y pedantes adjetivos. En
ella nadie hace nada como Dios manda; en ella nada es como dictan los cánones. Un rostro "ofrece una
sumaria dignidad vertical" (10); unas manos "se mueven a una velocidad que parece excluir la premeditación y la técnica" (id.); el aspecto de una persona "es el de alguien que muy a su pesar abdica temporalmente de un orgullo excesivo" (14); quien huye lo hace "como si huyera sin convicción de un despertar mediocre" (41); mirar a una mujer es "como entregarse sin remordimiento a la frialdad de una desgracia (51)…A veces, sin embargo, el gran escritor es más claro y dice cosas perfectamente comprensibles:
"Morton hablaba en español como quien conduce a toda velocidad ignorando el código y haciendo
escarnio de los guardias" (57). Debo reconocer lo mucho que ha influido esta manera de escribir en
mi manera de expresarme. Dos días antes de escribir esta página, una de mis hijas me pidió que fuera
a recoger a mi nieto mayor, que hace un curso acelerado de uruguayo en una escuela de idiomas. Me pidió que me informase de cómo le iba al muchacho. A su pregunta, después, sobre qué me había dicho
el profesor, respondile: "Me ha dicho que habla uruguayo como un trapecista que anda bajo de triglicéridos y transaminasas y sufre prurito anal, por lo que sube y baja las escaleras a toda velocidad, haciendo escarnio del ascensorista". "Comprendo", dijo mi hija, y le arreó un bofetón a la criatura.
O esta otra sobre uno de los autores más machacados y diseccionados de los cuadernos, quizá por ser pertenecer a la Real Academia de la Lengua. Hablamos de Javier Marías:
El del sexo es uno de los campos más frecuentados por los más vendidos. Aunque volveré
sobre Almudena Grandes, cuyo venero de patochadas es inagotable, quiero fijarme ahora en Javier
Marías, para quien no caprichosamente han pedido el Nobel cerebros tan poderosos como Eduardo
Mendoza, Guillermo Cabrera Infante, Rafael Conte, Miguel García Posada y el propio Javier Marías, y a
quien Fernando Savater ha comparado con Cervantes y Dostoievsky. Lo que sigue puede encontrarse
en la página 145 y s. de su novela Todas las almas:"Tengo la polla dentro de su boca, pensé al tenerla".
"Que tenga la polla en la boca de Muriel es incomprensible".
"Ahora no bebe ni fuma ni dice nada, porque tiene mi polla en la boca y está distraída, y sólo
eso cabe. Yo tampoco hablo, pero no estoy distraído, sino que estoy pensando".
"Con ella no echo en falta lo que siempre hecho en falta cuando me acuesto con Clare: que la
polla tenga ojo".
"Tengo la polla en su boca o ella tiene su boca en ella, puesto que ha sido su boca la que ha
venido a encontrarla".Algún exaltado ha dicho que quien escribe una cosa así es un capullo, pero bueno, tampoco
hay que exagerar ni oponerse a la libertad de expresión.
O este otro fragmento, sobre la crítica de "Corazón tan blanco" del mismo autor:
"…el murmullo del grupo agrupado en la puerta del cuarto de baño…" ¡Muy bien, Marías! ¡Los grupos,
que se agrupen! Id.- "… las manos a la espalda y la espalda contra el aparador…" Manos sutiles
serían… Id.- Como se ha casado hace poco con su hermana, para Marías es "el reciente cuñado". Y, a
todo esto, página y media de un capítulo de cinco, sobre las vicisitudes de la doncella y una tarta. Y
menos mal que la doncella, algunas veces, anda lista y, cuando tiene que ir a abrir la puerta, no toma un
pasillo equivocado, sino que tira "hacia la derecha, como era su obligación". Id.- Entran dos, el hijo
mayor de su propio padre y el reciente cuñado. La doncella percibe un fuerte olor a agua de colonia y
deduce avispadamente que ha de proceder de uno o bien del otro.
Leer ésto en una época en la que las críticas suelen ser aguadas y ñoñas, y como mucho algún airado bloguero se atreve a decir liándose el mac a la cabeza que "no es ni mucho menos su novela mejor conseguida, y adolece por momentos de…" para después apresurarse a suavizar el pecado venial con halagos a las partes que sí le han gustado… esto, señores y señoras, es simplemente genial. Ser flojucho y tibio, quedar bien siempre en terreno neutral, es sencillo y aburrido. Pelear duro y con ganas sabiendo que no hay nada que hacerse perdonar si con la pelea se desenmascara una estafa, es genial.
"… Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente!. Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca"(Apocalipsis, 15-16).
Como veis, yo también aprovecho para cometer el mismo error que los autores desmañados y meter una cita porque sí, sin que venga a cuento. Es de la Biblia, así que mal no os va venir, putos new-age.
Podría poner miles de perlas que me han hecho asentir feliz, pero no me atrevo a dejar fuera a las demás. Los autores más comentados son, como veréis, Antonio Gala, Marías, Almudena Grandes, Espido Freire, Arturo Pérez Reverte, Rosa Montero… Aquí os dejo algunos artículos, cuyos derechos, por supuesto, corresponden a sus respectivos autores.
Almudena es nombre de chotis. Crítica acompasada de "Malena es nombre de tango", de Almudena Grandes.
Las edades de Almudena Grandes. Crítica acompasada de "Las edades de Lulú", de Almudena Grandes.
Cerebro tan blanco. Crítica acompasada de "Corazón tan blanco" de Javier Marías.
En fin, tenéis para divertiros muchas tardes haciendo como que trabajáis. Pero hay muchas más en la misma página que os he señalado arriba.
Espero con toda sinceridad que os diviertan y os gusten tanto como a mí.
Cuando era pequeño y conocí la historia de Bobby Fisher, me apasionó hasta el punto de cogerme todos los libros que podía sobre ajedrez, y jugaba compulsivamente con mi Chesmaster 2000 (un juego de ordenador que me parecía jodidísimo) y con mis compañeros cuando se dejaban. No os aburriré, pero parece ser que para ser bueno jugando no sólo hay que hacerlo mucho sino además tener una brizna de inteligencia que a todas luces me falta. Era y soy bastante malo jugando. Eso no quita para que me parezca un juego elegante y precioso. Me da envidia la gente que sabe jugarlo bien, igual que la siento por quien sabe apreciar un buen vino. Es patético cómo yo perdía tantas partidas, y sigo poniendo cara de vinagre con las catas de vino que me prepara el amigo Persianista.
Sea como sea: hace poco descubrí un libro llamado "Los trece escalones del mentalismo" en el que hablaban de un truco con el que pretendo engañar a alguien alguna vez. En un libro hablaban sobre que cualquiera podía jugar con veinte campeones mundiales de ajedrez, y ganar por lo menos a la mitad, incluso sin saber jugar al ajedrez. La cosa consistía en hacer jugar a unos contra otros sin que se diesen cuenta. Para que lo entendáis mejor, porque sois muy cortitos como yo, os lo explicaré con un ejemplo: imagináos que tenéis una partida simultánea contra Karpoy y Kasparov. Con Karpov jugáis con las negras, y con Kasparov, con las blancas. La cosa consiste en dejar que mueva Karpov con sus blancas, repetir la jugada con nuestras blancas en el tablero de Kasparov, y repetir su respuesta de negras en el tablero de Karpov, en el que somos las negras. Claro, al repetir nosotros los movimientos de ambos, somos un mero intermediario de una partida que están jugando entre los dos. ¿Nos gana Karpov? Como nosotros repetimos los movimientos, y contra Kasparov estamos repitiendo los de Karpov, nosotros ganamos a Kasparov. Para alguien que no tiene ni puta idea de jugar al ajedrez, no está mal. Si hiciesen tablas, habríamos quedado en tablas con ambos monstruos del ajedrez. Si alguno no se aclara con el ejemplo porque los nombres son demasiado parecidos, sustituid el nombre "Karpov" por John McEnroe, y el de "Kasparov" por "Susú pétalos".
Con veinte personas habría que hacer algo parecido, y siempre ganaríamos la mitad de las partidas (o haríamos tablas). Hacer jugar al primero con el quinto, el segundo con el sexto, y así sucesivamente (por ejemplo) para que no fuese tan evidente el truco al poner los dos tableros juntos, en posición idéntica aunque invertida (blacas -negras, negras-blancas). El libro tranquilizaba al lector. Por lo visto no es tan fácil darse cuenta del engaño comparando los tableros porque las aperturas y los gámbitos son bastante comunes en todas las partidas. Además de eso, una vez avanzada la partida, sería realmente dificil para alguien mirar veinte tableros con partidas separadas y darse cuenta de que sólo hay diez partidas jugándose que se repiten en dos tableros cada una, sobre todo al estar invertidas las posiciones de las piezas. La única precaución por lo visto es que alguien anote las jugadas. En ese caso sí sería evidente para la persona que apunta que los movimientos se repiten continuamente.
Ahora ya sabéis cómo impresionar a las amistades. ¡Usadlo para el bien!¡Cabrones!
Es fácil hacer publicidad para jóvenes. Eso deben pensar los publicistas. Para la cara de inconformistas, pelo despeinado y media sonrisa para ellos, cara de zorras patinadoras para ellas.
Da igual lo que se venda. Tiene que formular una transgresión y un asesinato a la conciencia de la manera más cursi y empaquetada que pueda darse. ¿Quieres vender un seguro de coche? "No seas pringao, tio, que si no te aseguras con Fénix Directo eres un mierda, te lo digo yo. Sé diferente. Sal de la manada". Con vocecilla de saberlo todo. Te están vendiendo un puto seguro a terceros como si se tratase del enfrentamiento al sistema. Lo mismo no lo sabéis vosotros, pero si eres jóven, tienes que tener un piercing, sexualidad poco definida y vestir con lo que se te haya caído por ahí. Y patinar, mucho patinaje. Y rapeo, claro. Eso es imprescindible. Si no eres jóven, pero mucho menos. Para ser jóven de verdad, hay que decirlo todo con el mismo tono que "anda y que te den po’lculo". Ya puede ser un anuncio de detergente o el lema de un operador de comunicaciones. A ti nadie te controla ni te influye porque eres diferente, y por eso nos gastaremos un montón de dinero en poner fotos enormes. Es sólo para que sepamos que sabemos que eres guay.
El Grupo Prisa es poseedor entre otras cosas de Europa FM. Su anuncio consiste en gente guay saliendo de la masa trabajadora directamente calcada de "Metrópolis". Diferénciate escuchando la música que te gusta. Resulta que para emular a Espartaco (no Santoni, furros), hay que escuchar a Michael Bolton y el Canto del Loco. Difíciles tiempos estos en los que nos venden el coraje y la diferencia envuelta en papel de celofán que hay que quitar con cuidadito. Eres especial, te diferencias de los demás por un tatuaje que escogiste de un catálogo amplísimo que repetía doce conceptos. Soy especial, tio. No quiero decírselo al mundo con un duende tatuado en la espalda.
El otro día me pateó ver un anuncio en la parada de autobús en el que distintas personas aparecían gritando con lemas como "si no me ato a un tío, no me voy a atar a mi compañía de teléfonos". Ojo al dato. Orange: una empresa gigantesca y multinacional, que quiere tu dinero a base de que te veas reconocido en un esquizofrénico gordo con chaqueta, o en una tiparraca gritando.
La adolescencia es dificil, ya lo sé, pero tiene que haber alguien que se salve de ser tan rematadamente gilipollas como los chavales de los anuncios. Gente que dice "tope", o "mazo", o que desde que se le ocurriese a algún gilipollas, cada vez que la cosa va de sustos o es un espectáculo relacionado con el terror, haya que decir al final "te lo pasarás… de miedo". "Golosinas fantasmas. Están… de miedo". Vete a cagar.
Desde luego, siempre han querido colarnos como juntos conceptos que no tienen absolutamente nada que ver. Asociamos la cerveza al deporte. ¿Qué coño tienen que ver? ¿Qué coño tienen que ver el tabaco y el campo con caballos trotones?¿Se puede hacer un monógolo de humor sin mencionar los anuncios de compresas one more time?
Cómo me fastidia toda esa mierda. Que me convenzan para gastarme dinero en chorradas carísimas que me permitan demostrar al mundo que tengo mejores cosas que pensar que en dinero. Si lo miras con un poco de perspectiva, es como si para convencerte de que te dieses martillazos en las gónadas, te contasen lo listo que eres. "Porque tú sabes lo que te gusta. Sabes decidir y a veces hasta piensas demasiado. Eres distinto, inteligente, mucho más de lo que la gente cree, porque te gusta parecer más tonto de lo que eres, adrede (aquí sonrisa cómplice). Demuestra lo listo que eres. Amartíllate la chorra". Madre mía.
Especial atención merecen los anuncios contra la droga. Maaaadre mía. Se trata de hacer que la gente NO consuma drogas. Esa parte no la dejaron clara en el contrato. ¿Una tableta de chocolate delicioso con la etiqueta hachis? ¿Una colonia elegante que se llama Cocaína? ¿En qué coño estabas pensando, tio?
En el caso de los extranjeros la cosa es mucho más fácil. Basta con poner a un extranjero sonriendo. Si es marroquí, que sea chica con rasgos occidentales pero algo morena de piel. Si es negro, que tenga una carpeta con documentos importantes. Si es de sudamérica, que aparezca con un niño pequeño. Siguiente.
Me haría ilusión que alguien me intentase vender algo a mí. Al fin y al cabo yo también compro cosas, y mis amigos compran cosas. No tengo amigos gilipollas, y yo mismo soy bastante carca. Por alguna extraña razón no me gustan las fotografías de dos colores en ángulos imposibles de chicas sacando una lengua perforada. No me atraen las explosiones de colores ni saber que con unos vaqueros de cien euros demostraría que soy un renegado.
Ya dejo de ser jóven, ya lo sé. Pero es que me haría tanta ilusión haberme visto reflejado algún día en un cartel publicitario… No puedo suspirar. Debo prepararme ya psicológicamente para que intenten venderme cosas identificándome con la amplia mayoría de lo que gente muy lista piensa que son los chicos de 27 años.
¡Basta! Si no puedo con ellos me uniré a ellos, y os aconsejo que hagáis lo mismo. Voy a comprarme el disco de la serie mejicana "RBD" por 20 euror, y luego cantaré feliz sobre ella el estribillo. "Y soy rebelde…". O mejor, en el colmo del asesinato social, del retiro ascético del consumismo, me compraré el disco de El canto del loco. Podré cantar mi rebeldía diciendo que quiero entrar en el garito de alguien con zapatillas. Que se note que soy peligroso y rebelde. Pondré mi voz más ronca y mi mejor cara de Alejandro Magno.
Sí, un mal día.
Seguro que a muchos de vosotros os encantaría viajar en el tiempo. Sabéis que la gente muy muy rica puede hacerlo con artefactos complicados y carísimos, y pensáis que vosotros nunca podréis permitíroslo, pero no es cierto. Hoy os enseñaré cómo aprovechar para viajar en el tiempo completamente gratis aprovechando los túneles temporales que a diario vemos por toda la ciudad aunque no sabemos distinguirlos.
Los túneles temporales como sabéis, se crean la mayor parte de las veces cuando una monja camina con un paso corto y apurado y pronuncia alguna palabra que empiece por “a” (o mencione de manera explícita los viajes en el tiempo). Eso es algo que sabemos todos, pero lo que mucha gente no sabe es que no todas las monjas pueden crear o crean túneles que rompen el espacio tiempo. Lo digo porque veo a mucho chavalín persiguiéndolas, simplemente esperando que aparezca en la estela que deja la monja una puerta en la que ponga “Túnel del tiempo aquí” con una flecha roja. No vale con perseguirlas. El túnel aparece unos diez minutos después en alguna parte de los sitios que ha recorrido la monja. Esto la mayoría de las veces. Una vez por ejemplo vi a una que iba corriendo muy rápido, y de repente desapareció mientras aparecían unas huellas de fuego por donde hubiese pasado.Sí, como en “Regreso al futuro” pero con zuecos. Hace tiempo viajé atrás en el tiempo (valga la redundancia) y le di ese guión a Robert Zemeckis porque me cayó bien. Cuando volví al presente y vi la película acabada (que entonces ya era antigua), me di cuenta de que había cambiado casi por completo el guión. ¡Había sustituido a la monja por un DeLorian! Hay una escena en la que Marty McFly le pregunta a Doc: “¿Has hecho una máquina del tiempo con un DeLorian?”. Doc contesta “Sí. Pensé, ‘ya que vas a viajar en el tiempo, hazlo con estilo’ “. Pues eso, señores míos, no era así, y de ahí vienen muchas confusiones. La frase original tal como la escribí es “Ya que vas a viajar en el tiempo, hazlo con una monja”. Cuántos quebrantos se habrían evitado entre los aficionados a los viajes temporales.
Perdonad que me vaya por las ramas. Es una cosa que me saca de quicio. Como cuando viajé al pasado y le di un guión cojonudo a Spielberg, y cuando veo la peli resulta que el tipo había cambiado a una monja benedictina por un extraterrestre de culo pelado y dedo fálico. Madre mía. Cómo son los judíos.
Pues eso, para dejar claras las cosas y romper falsos mitos, quiero dejar claro que sólo las monjas que esconden el pañuelo en la manga pueden dejar túneles temporales.
Otra cosa. Esto no es necesario, pero quiero daros unos consejos: sí, la monja tiene que decir cualquier palabra que empiece con “a”, pero no hace falta que las presionéis ni la déis conversación mientras andan preguntando cosas chorras. En una conversación normal, las palabras con “a” saldrán solas. Lo digo porque el otro día vi un chaval corriendo tras una monja y gritando :”Hermana:país de Europa central que forma parte de la Unión Europea que limita al norte con el mar del Norte, Dinamarca y el mar Báltico; al este con Polonia y la República Checa; al sur con Austria y Suiza, y al oeste con Francia, Luxemburgo, Bélgica y los Países Bajos.”. La monja, por incultura, despiste, o puro miedo, dijo “Suecia”, con lo que el chaval se quedó sin viaje en el tiempo. De nada sirvieron las pistas que intentaba darle el amigo crononauta. Se tiró un buen rato poniendo acento alemán, se puso el flequillo para un lado, imitó un bigotín con dos dedos y así pretendía que la pobre señora acertase que el chico quería que dijese “Adolf Hitler” o “Alemania”. El efecto en cambio era una monja corriendo y nazi histriónico persiguiéndola. Devastador.
Yo para eso uso siempre con mucha educación el truco de preguntarles cómo se llamaba la madre de la Virgen María. Ellas quedan encantadas de responderme, y yo sólo tengo que sonreirlas y esperar a que el túnel aparezca en la trayectoria un rato después.
Yo los encuentro porque sé muy bien cómo son. Para los que no lo saben (y no quiero meterme con nadie ni que me tachéis de pedante, pero son muchos los que fallan estrepitosamente por no fijarse un poquito) os diré las pautas a recordar:
- En las puertas siempre tiene que haber un niño cabrón haciendo algo molesto.
- Empieza a sonar el reguetón a un volumen muy alto, pero es imposible saber de donde viene.
- Aparecerá una señora malencarada con un perro. El perro os señalará el camino con el procedimiento habitual (esto es, primero orinando en un punto de la pared, y luego mirándoos fijamente para que toméis conciencia de la consecuencia de romper el espacio tiempo).
- Importante: recordad que la gente que reparte publicidad de sitios de comida turca, son un signo evidente de que la puerta está cerca y se cerrará pronto. Andad ojo avizor. Lo más lejos que están de la puerta es a unos doce metros. Quedáis advertidos de que estos son en realidad señales, pero que ellos no creen serlo. Simplemente han aceptado un trabajo en un restaurante turco. Recordadlo porque muchos de vosotros andáis despistados y os ponéis a preguntarles dónde está la puerta, o a hacerles señas con la cabeza. Nunca es una buena idea sonsacar información a un turco a base de guiños y sonrisas cómplices.
Si aún así no podéis encontrarlas, existe otro método para principiantes. Como sabéis, muchos de los rumanos que vemos habitualmente son viajeros de tiempos remotos. Sólo tenéis que seguirles el tiempo suficiente, y veréis cómo de repente se devanecen. Así habréis encontrado la puerta, pero sólo podréis ir al pasado.
Otra cosa: viajar en el tiempo afloja el esfinter. Sé que muchos académicos no lo aceptan y lo debaten, pero esto es así. Hacedme caso y no toméis comidas copiosas, o por lo menos una vez en el pasado, aliviáos antes de que llegue el momento de estar con un personaje histórico. A mí nadie me lo advirtió, y después de todo el rollo que tuve que montar para conocer a Julio César en persona en mi primer viaje, un pedo estropeó muchísimo la situación. El hombre me seguía hablando sobre sus estrategias militares, pero ya no era lo mismo. Yo noté que aquella ventosidad había roto la complicidad que se había establecido entre nosotros. Al segundo pedo me mandó decapitar directamente. Gracias a Dios, pude encontrar el viaje de vuelta en el sobaco de un vendedor ambulante romano.
Ni que decir tiene que para viajar en el tiempo no solo hace falta haberse comido un whopper, sino además estar haciendo la digestión. Por eso siempre recomiendo llevar uno en un bolso, aunque sea frio. La digestión de un whopper sólo dura unas cinco horas, así que si seguís correctamente los pasos y no viajáis en el tiempo, la culpa es vuestra.
Bueno, no todo va a ser aprender. Para aquellos que no os decidáis, tengo una anécdota divertida que me pasó hace poco.
Iba por la calle buscando un túnel del tiempo. Alguien con capucha se acercó y me preguntó la hora. Al decir “Las cinco”, el tipo de la capucha gritó :”¡Por el culo te la hinco!” y se quitó la capucha, revelando que era yo mismo. Nos reimos un montón. “Casi no llegaba a la hora, no me acordaba por dónde había pasado”, me dijo. Resulta que era yo mismo doce minutos después, que al encontrar el agujero temporal había retrocedido doce minutos en el tiempo para gastarme a mí mismo una broma cojonuda. Nos partimos el ojete de la tontería que era capaz de hacer por hacerme reir. Nos despedimos con un abrazo, y yo por supuesto seguí mi camino buscando el túnel del tiempo para volver doce minutos y hacerle la misma broma a mi yo del pasado, que era mi yo del presente. Cuando se la hice, después de darle el abrazo que ya había dado, me fui a comer un whopper, pero este no por viajar en el tiempo, sino porque me apetecía sin más.
Ahora que digo eso: las paradojas temporales a veces son jodidas de resolver. Es conveniente llevar un boli y un cuaderno por si llega el caso de tener que apuntar algo para aclararse. Yo recomiendo un cuaderno ENRI cuadriculado de espiral de plástico, porque favorecen la caligrafía y son resistentes.
Pues eso joé, que os animéis. Y que nos preguntéis a los que ya sabemos. A veces hay gente que no es amable con los novatos, yo lo sé, pero la gran mayoría estarán encantados de ayudaros y resolver vuestras dudas. Entre ellos, yo. Por eso, si tenéis sugerencias sobre el tutorial de viajes en el tiempo, me podéis escribir aquí, menos los domingos que me voy a 1687 en Paris, en el kiosko frente a la catedral, que me he echado una novieta de la época. Es muy maja y nos va muy bien, aunque a veces tiene demasiado caracter.
Bueno, pues un abrazo fuerte, ¡y a aplicarse!
Una madrugada de hace muchos años me desperté con una pesadilla. Sabía que no iba a poder dormirme, y otra vez fui al salón sin muchas esperanzas de ver algo bueno. Me equivocaba. Esa noche conocí Mistery Science Theater 3000 (o MST3K para los más vagos).
La película que echaban en La 2 era acojonante. A los dos segundos de empezar a verla, cuando ni siquiera había entendido de qué coño iba aquello, estaba riéndome como un loco.
¡Era una película dentro de otra película! La principal, que ocupaba prácticamente toda la pantalla, era una muy antigua, seria, de ciencia ficción con monstruos muy muy mal hechos, y con extraterrestres con frentes enormes y pelucas blancas. Aquí un par de perlas:


La película ya digo que no era de risa. Ya sé que hay películas tan malísimamente hechas (o que han envejecido tan mal) que son divertidas de ver. No era eso de lo que me reía. Lo que me hacían reir eran los comentarios de las siluetas que se veían abajo.
Abajo a la derecha había una silueta humana y dos de robots sentados en las butacas de un cine, de modo que parecía que uno estaba viendo la película en la última fila de un cine y veía por lo tanto también las siluetas de la gente frente a él. La pantalla se veía así:

Los tipos de la butaca delantera no paraban de hacer comentarios sobre la película, y eran comentarios agudos y buenísimos. ¿Os acordáis de lo divertido que era comentar películas con los amigos? En este caso, sobre el audio original de la película de ciencia ficción, se oían los comentarios de estos tres tipos, que eran graciosísimos. Sobre todo por la seriedad de la película. Os pongo un ejemplo:
En la película, el comandante de la nave está sentado en una silla de metacrilato a modo de trono futurista,justo en medio de una sala enorme con un montón de ordenadores. Después de dar una órden a uno de los subordinados, éste le pregunta "¿Alguna cosa más, capitán?". El comentario de uno de los robots es, fingiendo la voz del capitán: "Sí: traedme al imbécil al que se le ha ocurrido poner el retrete en medio de la sala de mandos". Yo, claro, me descojonaba. Más tarde, al entrar el segundo de a bordo en la escena, hacía una reverencia de respeto. Otro robot decía entonces "Salve, gran acaparador del water".
De vez en cuando el humano y los robots salían del cine como a hacer un descanso. Ahí seguían hablando y haciendo bromas.
El caso es que me lo pasé pipa esa noche, pero sólo el poco tiempo que pude verla porque llegué cuando no faltaba mucho para acabar. Al día siguiente intenté enterarme de qué película había sido, pero no pude. Después de eso miré en muchos sitios y no encontré nada. Cuando se inventó Google intenté también conseguir el título de la peli sin ningún resultado. Se lo he comentado a millones de personas por si la habían visto. Nunca me había pasado eso, y quería volver a verla, descubrírisela a otra gente. Nadie sabía absolutamente nada ni le sonaba haber visto algo parecido.
Años más tarde en un foro de retoque fotográfico, vi que un americano como broma había puesto la imagen de la silueta sobre una fotografía, añadiendo bocadillos de comic a los robots y al tipo. A mí se me pusieron los pelos de punta. Desde aquella noche de insomnio a este descubrimiento casual, habían pasado tranquilamente doce años (cuando vi este foro estaba en mi actual trabajo). Escribí desesperado al americano suplicándole información sobre el nombre de la película que había visto de pequeño. El nombre de la película era "Mistery Science Theater 3000: The movie", y en ella comentaban "This island earth". Aquí tenéis una parte de la peli, que está enterita en Youtube. En inglés, eso sí, pero podéis ver mejor a qué me refiero. Qué gozada. En español se llamó "Misterio en el espacio: la película".
Pero el subidón de adrenalina me dió al leer del americano que no era una película: era una serie muy famosa y se había emitido muchos años. Casi empiezo a babear. Al llegar a casa la busqué en el emule. Hay decenas y decenas de películas de la serie, todas de más o menos una hora y media de duración. En todas, la película comentada es seria y mala, normalmente antigua, muchas veces de ciencia ficción o terror, y los comentarios la destrozan sin piedad. Me bajé como veinte episodios al principio, que me veía compulsivamente.
Esta es la sintonía de las primeras temporadas. En ella se explica el "trasfondo" de la serie. La historia es que un tipo llamado Joel (es el que aparece, pero luego le sustituyó otro actor que se llama Mike), en un futuro no muy lejano, trabajaba limpiando una empresa científica. A los jefes no les gustó y le mandaron al espacio. El tio se construyó con partes de la nave cuatro robots. Le envían pelis malas para estudiar sus reacciones.
Por supuesto que este trasfondo tampoco tiene más trascendencia. Los capítulos son completamente independientes y no hay ninguna historia. Sólo un tipo y dos robots comentando pelis malas.
El actor que había creado la serie era el que salió en el video de arriba, pero como era muy tímido, luego se retiró y dejó paso al tal mike, que es el que aparece aquí con los robots:

La de la izquierda es Gipsy, la chica. Es la que se encarga de dirigir la nave, y los chicos se meten con ella. No sale mucho. El siguiente es Crow, que es mordaz, cínico y genial. Luego está el humano, Mike, que tiene una de esas caras que hacen que te caiga bien aunque se tire a tu hija.El siguiente es Tom Servo, más maduro, y al que le encanta cantar. Otro cachondo mental. El que no se ve es "Cambot", que el robot que hace de cámara. ¡No hay cabos sueltos!
Como véis, el decorado y los robots se hicieron con cacharros de la basura cuando empezó la serie, y eso también es lo genial. El robot de enmedio tiene dos ensaladeras para hacer el torso, lo de la cabeza es parte de una máscara de hockey vieja, la boca es un bolo de jugar a los bolos partido por la mitad, y los ojos dos pelotas de ping pong. El de la derecha es una máquina dispensadora de chicles retocada. Hay muchísimas páginas de internet en las que los titiriteros te enseñan a hacer estos modelos.
Sé que esto no os parecerá especialmente a importante a los que no conozcáis la serie, pero lo cuento por que me parece genial que unos amigos se junten, hagan robots con cacharros de basura, preparen un escenario con cartones y papel de aluminio, y comentando pelis antiguas consigan estar diez años en antena, crear una serie mítica y hacer babear a gente como yo, que los descubre muchos años después de que se cancelase la serie.
Os puedo asegurar que sigo bajándome capítulos, y muchos me los he visto varias veces. ¡No me canso de verla! Con títulos como "Las mujeres del planeta prehistórico", o "Santa Claus conquista marte" o "La novia del monstruo"(de Ed Wood, del que luego haría una peli Tim Burton), "Vinieron del espacio exterior", nadie puede resistirse a verlas apagando el móvil y preparando cocacola fresquita.
La única pega es que hay que saber bastante inglés, porque sólo encuentro los capítulos en ese idioma, que es el original.
Por cierto, que aunque la serie se acabase, la gente que ponía las voces a los robots y Michael, el tipo de la foto, siguen comentando películas modernas. Es de pago el sitio, eso sí. Te bajas el MP3, lo pones al mismo tiempo que la peli, y escuchas los comentarios de Michael. No he podido conseguir ninguno, pero me muero por oir los comentarios de pelis como "300", "Harry Potter", "Matrix"… Por lo que he oído no son tan buenos como la serie antigua, pero nada puede serlo.
Si queréis saber más sobre MST3K, aquí está la página de la wikipedia de la serie, la página de los fans de MST3K, y la página oficial de la serie en la que hay muchos videos de muestra. De todas maneras si buscáis en el google o en el youtube y os manejáis un pelín con el inglés, vais a encontrar muchísimas páginas y videos con los que partiros el ojete.
El amor por la películas realmente malas requiere de una sensibilidad especial. La buena noticia para los poseedores es que es un amor secreto y prohibido que compartimos muchos, y que nos ha dado y dará muchas muchas horas de diversión. La mala es que es un amor adictivo y solitario, amigos.
Un sabio dijo una vez que en el cine, las tapas y el porno, en lo cutre está lo mejor. Brindo por todos aquellos que estéis de acuerdo.
Hola amiguitos.
Cojones qué dificil es escribir un blog. Bueno, escribirlo no, que eso es muy fácil, pero sí hacerlo sin aburrir a la gente, o conseguir comentarios con ello.
No sé por qué no escribís comentarios. Tampoco sé muy bien cómo pediros que lo hagáis sin resultar patético, sólo quiero que sepáis que me encanta leerlos. Supongo que el blog es demasiado intimista a veces (léase: aburrido). Supongo que cuando uno lee a un tarao contando cosas que le pasaron de pequeño, con algo de esfuerzo lo más que podría decir es "qué mono", o "¡A mí también me pasaba eso!". A mí tampoco se me ocurriría mucho más que decir.
Bueno, pues empezamos con el blog Esrarodorarse II. A partir de ahora intentaré contar menos chorradas que no van a ninguna parte, y más cosas que os enseñen algo, ¡que falta os hace con esas caras que tenéis!
Vamos allá.

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