Seguro que a muchos de vosotros os encantaría viajar en el tiempo. Sabéis que la gente muy muy rica puede hacerlo con artefactos complicados y carísimos, y pensáis que vosotros nunca podréis permitíroslo, pero no es cierto. Hoy os enseñaré cómo aprovechar para viajar en el tiempo completamente gratis aprovechando los túneles temporales que a diario vemos por toda la ciudad aunque no sabemos distinguirlos.

Los túneles temporales como sabéis, se crean la mayor parte de las veces cuando una monja camina con un paso corto y apurado y pronuncia alguna palabra que empiece por “a” (o mencione de manera explícita los viajes en el tiempo). Eso es algo que sabemos todos, pero lo que mucha gente no sabe es que no todas las monjas pueden crear o crean túneles que rompen el espacio tiempo. Lo digo porque veo a mucho chavalín persiguiéndolas, simplemente esperando que aparezca en la estela que deja la monja una puerta en la que ponga “Túnel del tiempo aquí” con una flecha roja. No vale con perseguirlas. El túnel aparece unos diez minutos después en alguna parte de los sitios que ha recorrido la monja. Esto la mayoría de las veces. Una vez por ejemplo vi a una que iba corriendo muy rápido, y de repente desapareció mientras aparecían unas huellas de fuego por donde hubiese pasado.Sí, como en “Regreso al futuro” pero con zuecos. Hace tiempo viajé atrás en el tiempo (valga la redundancia) y le di ese guión a Robert Zemeckis porque me cayó bien. Cuando volví al presente y vi la película acabada (que entonces ya era antigua), me di cuenta de que había cambiado casi por completo el guión. ¡Había sustituido a la monja por un DeLorian! Hay una escena en la que Marty McFly le pregunta a Doc: “¿Has hecho una máquina del tiempo con un DeLorian?”. Doc contesta “Sí. Pensé, ‘ya que vas a viajar en el tiempo, hazlo con estilo’ “. Pues eso, señores míos, no era así, y de ahí vienen muchas confusiones. La frase original tal como la escribí es “Ya que vas a viajar en el tiempo, hazlo con una monja”. Cuántos quebrantos se habrían evitado entre los aficionados a los viajes temporales.

Perdonad que me vaya por las ramas. Es una cosa que me saca de quicio. Como cuando viajé al pasado y le di un guión cojonudo a Spielberg, y cuando veo la peli resulta que el tipo había cambiado a una monja benedictina por un extraterrestre de culo pelado y dedo fálico. Madre mía. Cómo son los judíos.

Pues eso, para dejar claras las cosas y romper falsos mitos, quiero dejar claro que sólo las monjas que esconden el pañuelo en la manga pueden dejar túneles temporales.

Otra cosa. Esto no es necesario, pero quiero daros unos consejos: sí, la monja tiene que decir cualquier palabra que empiece con “a”, pero no hace falta que las presionéis ni la déis conversación mientras andan preguntando cosas chorras. En una conversación normal, las palabras con “a” saldrán solas. Lo digo porque el otro día vi un chaval corriendo tras una monja y gritando :”Hermana:país de Europa central que forma parte de la Unión Europea que limita al norte con el mar del Norte, Dinamarca y el mar Báltico; al este con Polonia y la República Checa; al sur con Austria y Suiza, y al oeste con Francia, Luxemburgo, Bélgica y los Países Bajos.”. La monja, por incultura, despiste, o puro miedo, dijo “Suecia”, con lo que el chaval se quedó sin viaje en el tiempo. De nada sirvieron las pistas que intentaba darle el amigo crononauta. Se tiró un buen rato poniendo acento alemán, se puso el flequillo para un lado, imitó un bigotín con dos dedos y así pretendía que la pobre señora acertase que el chico quería que dijese “Adolf Hitler” o “Alemania”. El efecto en cambio era una monja corriendo y nazi histriónico persiguiéndola. Devastador.

Yo para eso uso siempre con mucha educación el truco de preguntarles cómo se llamaba la madre de la Virgen María. Ellas quedan encantadas de responderme, y yo sólo tengo que sonreirlas y esperar a que el túnel aparezca en la trayectoria un rato después.

Yo los encuentro porque sé muy bien cómo son. Para los que no lo saben (y no quiero meterme con nadie ni que me tachéis de pedante, pero son muchos los que fallan estrepitosamente por no fijarse un poquito) os diré las pautas a recordar:

- En las puertas siempre tiene que haber un niño cabrón haciendo algo molesto.

- Empieza a sonar el reguetón a un volumen muy alto, pero es imposible saber de donde viene.

- Aparecerá una señora malencarada con un perro. El perro os señalará el camino con el procedimiento habitual (esto es, primero orinando en un punto de la pared, y luego mirándoos fijamente para que toméis conciencia de la consecuencia de romper el espacio tiempo).

- Importante: recordad que la gente que reparte publicidad de sitios de comida turca, son un signo evidente de que la puerta está cerca y se cerrará pronto. Andad ojo avizor. Lo más lejos que están de la puerta es a unos doce metros. Quedáis advertidos de que estos son en realidad señales, pero que ellos no creen serlo. Simplemente han aceptado un trabajo en un restaurante turco. Recordadlo porque muchos de vosotros andáis despistados y os ponéis a preguntarles dónde está la puerta, o a hacerles señas con la cabeza. Nunca es una buena idea sonsacar información a un turco a base de guiños y sonrisas cómplices.

Si aún así no podéis encontrarlas, existe otro método para principiantes. Como sabéis, muchos de los rumanos que vemos habitualmente son viajeros de tiempos remotos. Sólo tenéis que seguirles el tiempo suficiente, y veréis cómo de repente se devanecen. Así habréis encontrado la puerta, pero sólo podréis ir al pasado.

Otra cosa: viajar en el tiempo afloja el esfinter. Sé que muchos académicos no lo aceptan y lo debaten, pero esto es así. Hacedme caso y no toméis comidas copiosas, o por lo menos una vez en el pasado, aliviáos antes de que llegue el momento de estar con un personaje histórico. A mí nadie me lo advirtió, y después de todo el rollo que tuve que montar para conocer a Julio César en persona en mi primer viaje, un pedo estropeó muchísimo la situación. El hombre me seguía hablando sobre sus estrategias militares, pero ya no era lo mismo. Yo noté que aquella ventosidad había roto la complicidad que se había establecido entre nosotros. Al segundo pedo me mandó decapitar directamente. Gracias a Dios, pude encontrar el viaje de vuelta en el sobaco de un vendedor ambulante romano.

Ni que decir tiene que para viajar en el tiempo no solo hace falta haberse comido un whopper, sino además estar haciendo la digestión. Por eso siempre recomiendo llevar uno en un bolso, aunque sea frio. La digestión de un whopper sólo dura unas cinco horas, así que si seguís correctamente los pasos y no viajáis en el tiempo, la culpa es vuestra.

Bueno, no todo va a ser aprender. Para aquellos que no os decidáis, tengo una anécdota divertida que me pasó hace poco.

Iba por la calle buscando un túnel del tiempo. Alguien con capucha se acercó y me preguntó la hora. Al decir “Las cinco”, el tipo de la capucha gritó :”¡Por el culo te la hinco!” y se quitó la capucha, revelando que era yo mismo. Nos reimos un montón. “Casi no llegaba a la hora, no me acordaba por dónde había pasado”, me dijo. Resulta que era yo mismo doce minutos después, que al encontrar el agujero temporal había retrocedido doce minutos en el tiempo para gastarme a mí mismo una broma cojonuda. Nos partimos el ojete de la tontería que era capaz de hacer por hacerme reir. Nos despedimos con un abrazo, y yo por supuesto seguí mi camino buscando el túnel del tiempo para volver doce minutos y hacerle la misma broma a mi yo del pasado, que era mi yo del presente. Cuando se la hice, después de darle el abrazo que ya había dado, me fui a comer un whopper, pero este no por viajar en el tiempo, sino porque me apetecía sin más.

Ahora que digo eso: las paradojas temporales a veces son jodidas de resolver. Es conveniente llevar un boli y un cuaderno por si llega el caso de tener que apuntar algo para aclararse. Yo recomiendo un cuaderno ENRI cuadriculado de espiral de plástico, porque favorecen la caligrafía y son resistentes.

Pues eso joé, que os animéis. Y que nos preguntéis a los que ya sabemos. A veces hay gente que no es amable con los novatos, yo lo sé, pero la gran mayoría estarán encantados de ayudaros y resolver vuestras dudas. Entre ellos, yo. Por eso, si tenéis sugerencias sobre el tutorial de viajes en el tiempo, me podéis escribir aquí, menos los domingos que me voy a 1687 en Paris, en el kiosko frente a la catedral, que me he echado una novieta de la época. Es muy maja y nos va muy bien, aunque a veces tiene demasiado caracter.

Bueno, pues un abrazo fuerte, ¡y a aplicarse!