Hoy me ha tocado ser secretario en una mesa electoral por las elecciones sindicales de mi empresa. Al final todo a ido bien, he tenido mucha suerte con la gente que me ha tocado en la mesa y todo ha transcurrido sin problemas. Aún así, tengo la cabeza como una puta calabaza (democrática y doliente, pero calabaza).
Iba a aprovecharme de vuestra comprensión casi maternal, oh lectores arrullantes y regazoparlantes, y cuando me he pasado para ver las estadísticas del blog he podido leer una frase que me niego a no compartir con vosotros en este mismo momento.
Como muchos sabréis, a los todopoderosos blogueadores nos aparecen en un apartado las frases por las que la gente nos ha encontrado en el google. Por ejemplo, todos los días una o dos personas tienen la fortuna de encontrar este blog buscando “chistes gráficos quino” o cosas así. A veces se encuentran verdaderas joyas.Para muestra de joya, el siguiente botón.
Un tipo ha encontrado hoy mi blog buscando en el google la frase :”el ojete de lulu conquistar mujer“. Evito la tentación de poner esa frase como título del blog. Ya os pondré otras que no tienen tampoco desperdicio.
Mientras lo hago, os pregunto: ¿cómo puede alguien acabar buscando eso en ningún sitio?¿Qué lleva a un ser humano a escribir eso?
Espero vuestras teorías. Si no escribís comentarios, quedaréis malditos para siempre por el ojete de lulú. Eso es así.

14 comments
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7 Mayo 2008 a 8:45
esrarodorarse
No he podido resistir la tentación de mirar por detrás de la cortina del mago, y he visto que “El ojete de lulú” es una película porno antigua y conocida de la que hablan aquí:http://www.muchocine.net/criticas/3945
El resumen que hace la página es: “Película pornográfica sobre el ojete peludo y parlanchín de una tal Lulú, que se siente infrautilizado. Dado que es pornografía de hace más de 20 años, está muy obsoleta, aunque resulta muy curiosa por el extraño argumento. Se torna desagradable.”
7 Mayo 2008 a 14:13
H Muda
Joder, macho, pues ya sólo con eso se puede decir que has alcanzado la fama.
Vamos, que alguien llegué a mi buscando un ojete parlanchín… tu me dirás si hay mayor honor. De todas maneras, pienso que todo puede ser una reacción en cadena, yo mismo he puesto El Ojete De Lulú en el google y mira donde he llegado:
http://ec2.images-amazon.com/images/P/B0000025JT.01._SCLZZZZZZZ_.jpg
Madre del amor hermoso (que también hay sólo una), qué reseñas, por Dios:
“”El ojete de Lulú”- también titulada, incomprensiblemente, “Dura de tragar”- cuenta la historia, efectivamente, del ojo del culo de Lulú (Lulú Laverne, es decir, Lina Romay), que sólo desea que le presten algo de atención. A lo largo de 5 escenas se nos muestra el progresivo ascenso a la felicidad del infravalorado orificio: en la primera es ignorado, en la segunda goza de las caricias de una amable lesbiana, en la tercera es acariciado por su “propietaria” y penetrado, a modo de consolador, por la cabeza ¡de un Oscar!, en la cuarta es penetrado por un falo de verdad (aunque más correcto sería decir pene, ya que no se ve ni una sola erección en todo el film), y en la quinta obtiene penetración y eyaculación (en ese orden, naturalmente).
Varios elementos a tener en cuenta: en primer lugar, la “punch image”(ya que no “punchline”) de la película: el descubrimiento del Oscar, en lo alto de un armario, por una masturbatoria y enfebrecida Lulú, sin duda el momento más hilarante de toda la película. En segundo lugar, la siempre excelente y entregada Lina Romay/Lulú Laverne que, lejos de esas actrices porno que escupen el semen, en cambio ¡hasta se chupa los dedos!, imagen esta en verdad emocionante para todo amante del género, tan maltratado habitualmente. Y tercero, el excelente- y cómico- partido que Franco ha sabido sacar de una de las principales características del género: el desmembramiento del cuerpo, individualizando a cada parte de éste, particularmente los órganos sexuales, que acostumbran a ser presentados en primeros planos/planos detalle, aislándolos así del resto del cuerpo, o convirtiéndolos en equivalente metafórico de éste (lo que llevará a Larry Flint/Woody Harrelson a decir, en “El escándalo de Larry Flint”: “¡su coño tiene tanta expresividad como su rostro!”). Así, al filmar una penetración anal, los gemidos que Franco introduce en la banda sonora no son los de Lulú, sino los de su propio culo, que no se cree lo bien que se lo está pasando. Así, si bien lo rutinario acaba ganando en el conjunto del film, eso no impide el interés de ciertos momentos graciosos, siempre debido al juego ya citado: ya que el encuadre pornográfico individualiza, independiza al órgano sexual al colocar el resto del cuerpo en el off del cuadro, pues se le pone voz a éste y se le convierte en protagonista de la película. Si ésta no funciona, no es desde luego porque Franco no se haya preocupado por comprender el género”
7 Mayo 2008 a 14:47
esrarodorarse
Es verdad, tio. Yo me había partido el ojete al leer esta reseña. Me parecía algo fuerte para poner el texto, pero es que es buenísimo. Además, el hecho de que la casualidad (y su amantísima familia) le hayan dado al director el apellido “Franco”, hace que las frases sugieran un contexto más grotesco todavía. Digo “todavía” en lugar de “si cabe” porque algún galán seguro que hubiese puesto “sí que cabe, que es un ojete”.
Porque vosotros, que tenéis cara de buenas personas y leéis blogs, en el fondo tenéis maldad.
Buenísima la foto. Qué pareja.
7 Mayo 2008 a 21:10
baltanieves
Wenísimo el argumento de la peli a pesar de que la hayan rebautizado (incomprensiblemente, por supuesto) “Dura de tragar”.
Como para comprenderlo! Mucho mejor “El ojete de Lulú”, donde va a parar.
8 Mayo 2008 a 11:40
H Muda
¡Ah! ¿Pero no es ese Franco?.
En otro orden de cosas, te he dicho miles de veces, que los ojetes no tienen una capacidad de almacenamiento infinita. Pero tu puedes seguir haciendo tus mudanzas como te de la gana.
8 Mayo 2008 a 13:53
esrarodorarse
xDDDD. Vaya dos.
Pues es verdad que el crítico ahí estuvo muy prudente pensando que la cosa cambiaría bastante si se llamase “dura de tragar”… Pero tendremos que perdonarle, e incluso quererle con ternura, si pensamos lo que tiene que ser estar viendo una película de un ojete voraz mientras uno hace anotaciones en una libreta, carraspea, se sube muy serio las gafas con un golpe dedíl, sabiendo que la crítica que elabore empezará con la frase :”El ojete de Lulú”.
Y tú, amigo H, bien sabes de la antimateria. ¿Cómo puedes insistir entonces tanto y tan fastidiosamente en que un ojete tiene que ser necesariamente material? Creo que lo dejé muy claro en la exposición de “Amigos de Boston y de los ojetes” del sábado por la tarde, y con el boceto alegórico que Sir Richard tuvo la amabilidad de dibujar para mí. Ten en cuenta que mi genialidad no sólo se asienta en la capacidad de concederle al ojete el grado de antimateria, sino por darle al término “marsupial” un significado distinto y fenomenal.
Y por cierto, ¿cómo hubieses cargado tú aquél piano de cola? ¿Con las manos?¿Usando herramientas?¿Con un traspalé? Recuerda cómo mientras lo llevaba, sorbía tranquilamente ese granizado. Es una verdadera ventaja la nueva manera de transporte de mercancías y personas que propongo.
¡HU-HA!
8 Mayo 2008 a 16:20
katanga
Tú ayer viste Muchachada! Así me gusta, sudando de pasillos XD
8 Mayo 2008 a 16:33
esrarodorarse
Perdona, pero todavía no he visto el episodio de Muchachada Nui de esta semana. El resto los he visto todos, eso sí. ¿Por qué lo dices?
8 Mayo 2008 a 16:47
katanga
Uh, hastal fondo, je.
M’ha despistao el “hu-ha!” Cuando lo veas lo entenderás
8 Mayo 2008 a 17:35
esrarodorarse
Vale: pues estaré pendiente.
¡Sí!, el ¡HU-HA! lo digo por Chimo Bayo y sus buenos consejos. Él tenía razón. Chimo siempre tiene razón.
“¿Qué os creéis?¿No veis que estáis cada vez más apollardaos?”
8 Mayo 2008 a 19:19
esrarodorarse
¡Anda coño! Ya he visto el episodio, katanga. ¡Es verdad que sale Chimo! Qué casualidad… Debe ser azar, o que el destino se recrea en señales sutiles para decirnos que estamos destinados a creerle. En cualquiera de los dos casos, mi nariz cósmica tiene algo que ver, fijo.
8 Mayo 2008 a 19:40
katanga
Me inclino más por pensar q es cosa de la relación q, sin duda, mantienen tu nariz y el destino, ya q las casualidades, como todo el mundo debería saber, no existen. Hu-ha!
8 Mayo 2008 a 20:41
esrarodorarse
¡Qué casualidad que digas que no existen las casualidades! Antes mi inclinaba a pensar…pero claro, al inclinarme me caía, me daba en la nariz golpes fortísimos, y ahí acababa mi pensamiento. Es por ello que no tuve grandes ideas hasta el 22 de noviembre de 1996, día en el cuál usé accidentalmente una bolsa de basura como contrapeso, con lo que pude pensar con claridad sin caerme. Recuerdo que lo primero que pensé fue “uy, qué tontería inclinarme. Lo mismo si no mi inclino, puedo pensar igual o mejor”. Aquél día cambió mi vida. Y fíjate qué cosas del destino, al hombre que me vendía las gafas también le cambió ese día.
8 Mayo 2008 a 21:04
katanga
Q evocadora imagen: un hombre pensando profundamente mientras sostiene una bolsa de basura, llena, se entiende. Espero q no goteara.
En cuanto al gafista,es lo q tiene depender de un único cliente. Claro q, con las ingentes cantidades de personas q hay en el mundo con tendencia a la inclinación pensante, ya es casualidad q te escogiera, precisamente, a ti.