You are currently browsing the monthly archive for Agosto, 2008.
Amigos de EsrarodorarsE, sabed a que ateneros hoy: es viernes. La calidad tremebunda que estáis acostumbrados a notar (mientras asentís complacidos) en los artículos de este blog, va a decaer de un plumazo. La buena noticia es que no es permanente: solo será por este video, por este artículo. Y además, tenéis la excusa para no verlo de que la mayoría miráis el blog mientras fingís trabajar, y los videos dan más el cante.
Advertidos quedáis pues: los que paséis este umbral, dejad atrás toda esperanza. Los fans más sibaritas tienen mi permiso para saltarse el siguiente video.
Sabéis que no veo la tele, y sabéis que aprovecho cualquier oportunidad (por mínima que sea) para dejar esto claro con cara de estar buscando con la mirada mi premio Nobel (que habré vuelto a descuidar en alguna parte de la casa). En este caso y por razones que no vienen al ídem, he encontrado el video de un tipo al que sus amigos, para que baile en las discotecas, le gritan “¡Pablo!¡Échate un Ricky!”. Un tipo con mechas, amigos. Y claro, he pensado en Hache.
Sí: el video lo mando fundamentalmente por nuestro amigo Hache. Sé que él sabrá apreciar que para un viernes le ponga el video de este bailongo imitador de Ricky Martin. Sé también que me arriesgo a romper el pequeñísimo hilo de simpatía que puede quedarle a Hache por la raza humana (y las consecuencias que esto puede tener para esta última) pero solo por imaginarle viéndolo, me cargo ahora mismo la coherencia y el flow de los post. Sí, lectores cadenciosos: flow.
Sabéis cuánto quiero a Hache, y sabréis por tanto cuánto me gusta tocarle las pelotas. Un tipo cabal y coherente, nuestro amigo Hache, que siempre ha querido evitar… esto mismo. Creo que a partir de ahora, Hache, podrás hacerle entender a la gente a qué te refieres solamente enseñándoles el video. Ahora podrás enseñar el video de la araña gigante para explicar tu aracnofobia. Sí, Hache. A veces el pop y las radiaciones crean monstruos. Tened miedo. Tened mucho miedo.
Os prevengo: cuando Patricia (la de “El diario de Patricia”) le dice a este chico “¿Qué sentirías si ahora sonase ‘She bangs’?” (refiriéndose a la canción de Ricky Martin), el chico asiente pensativo con los ojos cerrados y contesta “¿Queréis probarlo?”. De eso estamos hablando. (Atención: filosofeo barato a la vista): Salir los fines de semana es como bucear en un oscuro lago: si os quedáis en la superficie puede ser divertida la sensación de ingravidez, pero no se os oscurra bucear hacia el fondo, donde las hijas del lago donde los aldeanos han ocultado sus hijos nonatos, las criaturas que reptan ingrávidas, los pescados mutantes y los anélidos que supura el fango os mirarán con desprecio porque vosotros no sois del lago; sois turistas, y eso es lo que tenéis que ser siempre.
Nuestra vida ha sido hasta ahora un videojuego largo de música repetida y caras de diseño, y para defendernos solo hemos tenido un arma: nuestra vergüenza ajena. Este, amigos, es sin duda lo que de pequeños, en las máquinas de arcade llamábamos “el jefe de la fase” de la vergüenza ajena. Enfrentaos, os conmino, a lo que podría ser vuestro hijo, y quién sabe si vuestro destino.
Después de ver el video pasáos a ver los comentarios de la gente. Algunos buenos:
- imagino que este chico no tendrá padres no??sera huérfano…por que yo tengo un hijo así y automáticamente de ver le en este programa demostrando su evidente retraso le desheredo y después le dono a experimentos…….
- 500 euros por su cabeza.
- Muere.
Entre los comentarios también hay un intercambio super chorra que aunque no tiene que ver, me ha parecido buenísimo:
- (Buze) Solo van persons a esta mierda.
- (B0rtht) ¿Qué quieres que vayan? ¿Caballos?
- (Buze) no, quiero que vaya tu madre la subnormal.
No puedo extenderme más. No quiero. Ya el cuerpo me pide regalaros esta lobotomía sexy de viernes. Sí, amigo ciclado: ese cinturón que os queréis comprar es un paso más hacia el maligno. Sí, amiga perreante: tu cara de alegría al escuchar “Dale don dale” te hace puntuar fuerte en el concurso cuyo premio es exhibir sin titubeos el torniquete mental de los Pablos del mundo. Apoyáos pues esta noche en la barra sin moveros cuando esta música suene, y evitad toda tentación. Os lo digo sabiéndome pecador, pero con ánimo de enmienda: después de ver el video he roto llorando mis CDs de Verano 05, Caribe Mix y Todo Éxitos 07 (que por cierto, en todos ellos está “Samba de Janeiro” vaya a saber por qué) y me he ido rápidamente a comprar una colección de música clásica y de ópera.
PD: Que sea la última vez que no me informáis de que videos como este existen, y tengo que enterarme por casualidad.
¡HU-HA!

Walter perdió los párpados mientras manejaba ametralladoras en la primera guerra mundial. En 1917 Sir Harold Gillies le trató, siendo el primer médico que usaba partes de piel no afectadas del cuerpo para transplantarla a la parte afectada. El resultado fue este:

Alguien con dinero que gastar construyó una réplica de la casa de Los Simpsons en Las Vegas. Después por lo visto la donó a la beneficencia para que sacasen dinero enseñándola. Se quejarán los fanáticos de que hay fallos, pero yo creo que dedicaré lo que me queda de vida (o hasta que se me olvide, lo que antes llegue) a conseguir un sofá y una pared como la de los simpsons.
Aquí podéis ver unas cuantas fotos de la casa. Para muestra:


Los premios Darwin se conceden desde 1994 a la gente que ha muerto o ha perdido su capacidad de reproducirse sencillamente por hacer algo de una estupidez asombrosa. Según su creador, “son cuentos morales acerca de gente que se ha matado a sí misma de las maneras más estúpidas, y, al hacerlo, han mejorado significativamente el patrimonio genético, eliminando sus propios genes del proceso evolutivo”.
La página oficial está en inglés, pero hay un resumen muy bueno en español en esta otra. En el artículo de los premios Darwin en la Wikipedia no entran mucho en el tema, pero os podéis hacer a la idea. Lo importante y primordial es que las muertes de las que hablan son reales, y no leyendas urbanas. Normalmente están bien documentadas para demostrar esto mismo.
Cosa curiosa: si entráis en la página oficial, aparece mencionado el caso que habréis visto hace poco en la tele (y que fue el que me llevó a acordarme de los premios cuando El Persianista me lo relatí) del windsurfista que quería aprovechar el viento huracanado de una tormenta en Costa Blanca.
Para que os hagáis a la idea de qué hablo, os copio y pego unos ejemplos:
28 de agosto de 1998: Un hombre de 28 años se ahogó en Mount Clemens, Michigan (EEUU), en una piscina de un complejo de apartamentos mientras jugaba un juego con amigos sobre quién podía contener el aliento por más tiempo. Y ganó.
13 de mayo de 2008: Un joven suizo murió al caerse del balcón de su hotel durante una competición de escupitajos con un amigo. Tomó carrerilla desde el interior de su habitación para escupir más lejos, pero perdió el equilibrio y se precipitó a la calle desde una altura de 6,4 metros.
El Premio Darwin 1995 se concedió a un hombre que fue aplastado hasta morir por una máquina de Cola de la que intentaba sacar un refresco gratis. ¿Porqué es esto tan extraordinario? Al parecer, según la policía e informes del depósito de cadáveres, el caballero en cuestión tenía aproximadamente 3 $ en monedas y aproximadamente 25 $ en billetes en su bolsillo.
Un hombre que se metió un pez tropical de un amigo, de 6 pulgadas (15 cm.), dentro de su boca como una broma murió cuando el pez quedó obstruido en su garganta.
Muchos de vosotros ya lo conoceríais: sobre este galardón se ha hecho una película (bastante mala, por cierto) y ¡hasta tienen merchandising!
¡Ya está bien de cosas inquietantes! Que no se diga que después de venir a mi blog, luego os dan ganas de ducharos con agua bendita.
No tengo ningún motivo aparente para recomendaros ver una galería con fotos de lenguas enormes. En realidad no se me ocurre siquiera la manera de disfrazarlo de algo interesante. Algo me dice que tampoco hace falta que os convenza para que veáis la galería de videos y fotos.
Para muestra, un botón:

Por cierto, a pesar de lo que pone en la página sobre Annika Irmler, con sus siete centímetros de lengua en realidad solo es la mujer del mundo con la mayor lengua. La persona con la lengua más grande en la actualidad, es Stephen Taylor, con sus 9,4 centímetros.
Las muñecas de los Amish no tienen cara.
Es así porque en el libro de Deuteronomio se prohibe producir imágenes humanas. De hecho, en algunos hogares amish tampoco se permiten las muñecas, aunque no tengan cara.
Más sobre los Amish en el artículo de la Wikipedia. En este mismo artículo podéis leer algo curioso: por su asociación por el militarismo, están mal vistas en muchas comunidades el uso de botones, y en general el de los bigotes. Sin embargo, “algunos amish han adoptado con entusiasmo los productos alterados genéticamente por su alta eficiencia”.
Un artículo interesante sobre los amish (con más fotos) en Ovejas Eléctricas.
Hoy os traigo una página graciosa. Se dedica a recopilar errores que han cometido (o no han corregido) los diseñadores usando el Photoshop. En muchos casos son campañas publicitarias de compañías serias en las que a alguien se le ha olvidado repasar el retoque antes de dar el cantazo a ojos de millones de personas.
La página es Photoshop Disasters, y está en inglés, pero para la gran mayoría de las fotos no os hará falta saberlo para daros cuenta de que no sois los únicos que metéis el gambazo… y poder consolaros con que vuestros errores no los encontraréis nunca en una marquesina.
Para muestra, un anuncio que habéis mirado en el metro más de una vez mientras pensábais en si saltar o no a la vía.
Interesante es también una muestra más de que por alguna razón, Beyoncé, que es negra, aparece frecuentemente en la publicidad tan blanqueada que cualquiera diría que acaba de salir de un campamento Amish. Este es el de L’Oreal. Normalmente el cambio suaviza el color y los rasgos (y los quilos) y le sienta bien, pero en este caso el resultado es una nariguda rubia bastante más fea que la original. ¿No os parece?
No, no me refiero a lo que marca el termómetro.

Hace mucho frío.
Fijáos en el chico de la foto detenidamente. No es un muñeco ni un maniquí, pero la foto tiene algo raro, ¿verdad? ¿Qué le pasa?

Ángel Antonio Pantoja
¿Lo habéis adivinado? Sí. Está muerto. Ángel Antonio Pantoja era un chico de Puerto Rico que falleció recientemente con 24 años. Pidió a sus familiares que no lo mostrasen tumbado, sino de pie. Ellos cumplieron sus deseos.
En la página donde leí la noticia podéis ver otras dos. Desde luego, a vuestro humilde servidor la imágen le parece grotesca, pero ya sabéis que para muchas cosas soy como una monja. ¿A vosotros no os resulta inquietante?
Reivindicar lo sencillo siempre es una apuesta segura. Quizá la única excepción que conozco es el caso de mi primo: reivindicó el cuadrado hasta que unos reivindicadores del círculo le propinaron una paliza al grito de “fascista” y “cabecicubo”. Desde entonces no puede oir “dos pi erre” sin que le entre una crisis de pánico.
Volviendo a lo que iba: a aquellos a los que os guste escribir o a los que tengáis que hacerlos para sobrevivir, os presento hoy una herramienta que uso yo para hacer eso mismo sin complicaciones.
Como sabréis, las excusas para no escribir son inagotables. Y además si intentáis hacerlo en serio, se os ocurrirán las mejores justo cuando tengáis el procesador de textos gritándoos en blanco.
En uno de esos momentos en los que no podía escribir porque se suponía que tenía que hacerlo (no por la insistencia de mis fans, desde luego), me inventé otra excusa más: buscar el mejor software para escribir. Estuve probando muchos, de pago y gratuitos, y os traigo el que más me convence. Por cierto, que también probé software para escribir guiones, y si os interesa os digo cuál me gustó más.
El software que más me gusta para escribir y el que uso normalmente para escribir mis chorradas es el que más me sorprendió por su sencillez. Lo conocí por Bitelia (daos una vuelta por ahí, que encontraréis otros programas curiosos) y se llama Dark Room. Es básicamente una pantalla completamente vacía que por defecto viene en negro con letras verdes, como los monitores antiguos. Esta es la pinta que tendrá vuestra pantalla al usarlo:

Screenshot de Dark Room
Se puede configurar muy facilmente para que tenga la fuente, colores y márgenes que elijáis. Es imposible que sea más sencillo. No tiene millones de opciones que no necesitáis. Yo, cuando las necesito, de hecho escribo en Dark Room y luego lo pego en un procesador de textos para complementarlo con las pijadas que sean menester.
Como véis es básicamente como el Bloc de Notas de Windows, pero la cualidad que hace que me encandile es que la pantalla esté completamente en blanco. Espero que os ayude a vosotros tanto como a mí perder de vista por un momento el sugerente icono del explorador de internet (“hace dos horas que no reviso mi correo y Juliana lo mismo me ha escrito”, o “en seguida escribiré mi gran obra, pero antes necesito ver el video del niño loco alemán solo una vez más para inspirarme”), o el botoncito parpadeante del messenger diciendo que alguien os quiere apartar de vuestro pacífico estado mental para joderlo contándoos las vacaciones, o el icono del antivirus parpadeando sospechosamente. A la mierda todo eso.
A mí desde luego sí que me ayuda y me relaja trabajar con la herramienta informática que más parecida veo con el papel y el lápiz, pero sin sus inconvenientes.
Por si os he convencido, aquí tenéis la descarga directa. No hace falta instalarlo; sólo descomprimirlo y ejecutarlo.
¡Espero que os mole!
PD: Seguro que perder el tiempo viendo videos de una niña con dos cabezas no va a ayudaros tampoco a escribir mejor.
Esta mañana he estado ensayando con la guitarra la canción “Creep” de Radiohead. Como tengo que estar haciendo cejilla toda la canción, mi mano no aguanta la tensión, así que la segunda mitad la canto a capela con la mano metida en hielo con cara de que no me duele nada. Pero es mentira.
Hace tiempo subí un par de grabaciones en un karaoke que hay online. Es www.redkaraoke.com. Ya se me había olvidado, pero esta mañana he recibido un correo advirtiéndome que alguien había valorado positivamente mi interpretación. Sí, amigos. Lo que estáis pensando os lo dicta la envidia.
Pues vuestro ídolo y bastión se metió en la página, dispuesto a matar el aburrimiento cantando otra canción. Esta vez tenía función de video, así que no me paré a pensar y grabé con video mi interpretación del karaoke. Es para fliparlo. Y como vosotros os merecéis todo lo mejor y yo no os lo puedo dar, por lo menos os dejaré verme haciendo el ridículo.
La gente con elevada tendencia a sentir vergüenza ajena, que queme ahora mismo el ordenador. En mi defensa puedo decir que pudiendo haber hecho otro video más peinado, con una camisa y ya preparado para el momentazo en el que no me sé la letra, pero no lo hice porque soy así de guay.
Los más osados podéis ver el video aquí:
Fijáos en mi gata, que la pobre como tiene el celo no se queja mucho y se queda cabizbaja, y casi se le olvida a uno que es un monstruo del averno. Os recomiendo encarecidamente que os fijéis en el minuto 2:30 en el que me despisto un huevo porque hace mucho que no oía la canción. ¡Qué cara de gilipollas perdido! Aunque prometo que estaba cantando en falsete, parece ser que me tapa la voz el instrumento midi, así que os perdeis mi falsete.
También se oye la participación de mi gata al final, cuando se acaba la música.
Por si no os atrevéis a escucharme pero sí os han entrado ganas de oir la canción original, la podéis ver aquí.
Abrazos para vosotros y vuestras mascotas.
PD: No tenéis razón: mis gafas son geniales.
Seguro que no quedaba mucho de la calavera de Tycho Brahe cuando la abrieron; habían pasado cuatrocientos años desde su muerte, y muchos cuerpos se deshacían en mucho menos tiempo. Pero en la tumba todavía había pelo del genio danés y una mancha en su nariz. Las dos cosas nos ayudaron a resolver un par de dudas que llevaban trescientos años ocultas.

Tycho Brahe
Tycho Brahe había quedado fascinado por la astronomía cuando tenía catorce años y pudo contemplar un eclipse de sol. Años más tarde, antes de la invención del telescopio, Tycho creó un catálogo de más de mil estrellas (luego hemos sabido que la mayoría, con gran precisión), y formuló la teoría de que los cometas eran (como luego hemos sabido) objetos que provenían de fuera de nuestro planeta. Fue el primero también en darse cuenta de los errores de cálculo que podían provenir de la refracción de la luz, y en corregirlo en sus estudios. Fue un científico enamorado de su trabajo, al que dedicó su vida y su genio, y al que debemos gran parte del conocimiento que hoy en día tenemos sobre las trayectorias de los cuerpos celestes.
Siendo jóven, discutió con otro estudiante sobre sus respectivas capacidades en cálculos matemáticos; eso derivó en una pelea en la que su contrario le rebanó la nariz con la espada. Toda su vida llevó una nariz de oro y plata que buscaba imitar el color de la piel, y que fijaba con pegamento al resto de nariz que tenía. Pero la tumba decía otra cosa.
La mancha de la nariz, al analizarse, dió como resultado que eran restos de cobre. Quizá la nariz no era en realidad de plata y oro como se había creído siempre, sino de cobre, o quizá tenía una de este metal que llevaba de vez en cuando. Pero eso no pasa de la anécdota. Lo que nos desvela el misterio sobre su muerte, es el pelo.
Tycho tenía como muchos genios un caracter dificil. Lo sufrían todos cuantos estaban junto a él, pero seguro que su alumno preferido lo sufría mucho más. A pesar de ser un alumno al que apreciaba y al que se empeñaba en instruir, le prohibía leer sus anotaciones privadas, los datos que había recopilado en su vida y las teorías que aún no había formulado. Su alumno tenía al mejor maestro posible, pero un maestro que guardaba bien sus secretos y fórmulas.
Años después de una vida dedicada a la ciencia, según parecía Tycho había muerto por protocolo: al no atreverse a ausentarse de una cena para ir a orinar, se había causado una infección que acabó después con su vida. Su alumno contó como el maestro, en su lecho de muerte, le pidió: “No hagas que haya vivido en vano”.
A pesar de que toda la vida el maestro había apartado al alumno de sus escritos y teorías, la familia no concedió la menor importancia a los papelajos indescifrables que había dejado el difunto, y se los cedió al alumno. El alumno años después usó esos datos para formular una teoría que cambió el rumbo de la astronomía.
La historia aparecía así en los libros. El buen alumno superó al maestro. Nadie recuerda el nombre ya del maestro. Y todo por la muerte temprana de Tycho, quien quizá hubiera llegado a esa misma conclusión de no haber acabado su vida por un accidente tan absurdo. Pero ese es el segundo secreto que guardaba el cadaver. Concretamente su pelo. El pelo que descifró la causa de su muerte casi cuatrocientos años más tarde.
En las muestras del pelo de Tycho Brahe se encontró una cantidad de mercurio que había sido sin duda la causa de su muerte. El interés de Tycho por la alquimia hizo que muchos pensaran que sin duda, intentando curarse de su infección, probase creando fármacos que contenían por ejemplo este elemento. Esto sería factible si asumimos que Tycho tenía nociones básicas de alquimia, pero ese no era el caso. Es por lo visto, dificil, que alguien con un conocimiento de la química tan elevado cometiese un error tan simple como autoenvenenarse con mercurio. Hay otra teoría.
La teoría es que el alumno, después de tantos años maltratado por su maestro, de tantos años quedándose a la puerta de las notas personales y los datos recogidos por unas de las mentes más brillantes de su tiempo, le envenenase. Era quien más tiempo pasaba con él y el único que se beneficiaba directamente de su muerte. Tenía además también avanzados conocimientos en química. Una vez muerto el maestro, sabiendo perfectamente que las teorías que guardaba eran desconocidas para todos, las estudió y las presentó como propias, haciéndose así meritorio de el prestigio y respeto que merecía el muerto.
Quizá cuatrocientos años después de la muerte de Tycho, hayamos descifrado el misterio y descubierto que el asesino que le envenenó fue su alumno.
El nombre del alumno lo habéis estudiado en el colegio: Johannes Kepler.
Aquí un resumen de la biografía de Tycho Brahe.
¡Hola muchachada!
Ha pasado mucho tiempo y os veo a todos más gordos, pero ya puedo volver a escribiros. Había perdido una apuesta muy fuerte en una partida de monopoly que jugaba contra la mafia china. La jugué bien, pero como insistieron en jugar con la edición china, tuve varios fallos derivados de mi desconocimiento del chino. Yo caía tranquilamente en Wo-Tao-Chen, y resulta que ya había edificados dos Jao-Sao-Pao-Pin que te cagas. Y claro, en cuanto me ponía a hacer negocios vendiendo calles y edificando, me timaban: pronunciaban Kim Jo Chen alargando la O, así que yo pensaba para mí “Esto vendrá a ser Serrano”, pero no; era “Leganés”. Cabrones.
Total, que como no pude saldar mi deuda, me rompieron diez dedos y me pusieron a trabajar en un chino. Yo les aconsejé que cambiasen el órden de los castigos, pero no me hicieron caso. Además me llamaron cosas horribles, como guowuyuan.
Por fin, después de estar cocinando como si estuviese trabajando en el mejor Jao-Sao-Pao-Pin chino, haciendo tartaletas de arroz con manoplas, ya he podido volver a la vida civil.
Y aquí estoy, dispuesto a volver a las andadas. Volved pronto, que os tengo preparadas cositas. Y no, no son chorradas improvisadas como la de arriba.
¡Un abrazo muy fuerte, guowuyuanes!.
PD: Cómo os odio, cabrones.


Últimos comentarios: