Mirad esta foto. Los que quieran irse tranquilos a la cama, que dejen de leer (¡gracias por venir!). Los más valientes, que lean el texto de abajo.

Ya noto que algunos habéis enamorado. Esta linda chiquilla de aquí arriba es en realidad un chiquillo. Sí amigos, tiene cola. Empezó un tratamiento hormonal con doce años y ahora, que no tiene muchos más, ha firmado para una casa de discos. Esto quiere decir que vivimos en un mundo donde un niño de doce años puede meterse hormonas a porrillo para parecer una chica.

Cuantos más periódicos leo, cuanto más me informo, más ganas me dan de quedarme en una mecedora en casa con una escopeta apuntando a la puerta.

Si hacéis clic sobre la foto, iréis a la noticia del New York Times.