¡Hola chavalada!

El embotijamiento me cubre con sus alas de mosca gigantes y mojadas, como en una crisálida de nervios y piel a punto de romperse. Con leer la frase que acabo de escribir, os haréis a la idea de hasta que punto estoy agilipollado.

Acabo de llegar de Portugal donde he asistido a la boda de mi primo Bruno. Llevo seis horas sentado en una asiento supletorio, así que esperaré mejor momento para traeros morralla visual fresca y sabrosa. Os he echado de menos aunque solo hayan sido tres días.

Pronto las prometidas fotos.

¡Un abrazo fuerte a todos!