¿Os han traído muchas cosas los reyes? Apuesto a que sí, y eso es taaan injusto… Los reyes no me dejaron de gustar cuando descubrí la verdad: dejaron de gustarme cuando mis padres decidieron el año siguiente que ahora que ya lo sabía, iba a entender que los pobres reyes no podían hacer ciertos esfuerzos. Pasé de la consola y la colección de libros de aventuras a los jerseys de cuello alto que me venían bien para las anginas y los zapatos que (“valen para todo”) son una mezcla entre zapatillas y botas pero juntando lo peor de las dos prendas. Joder.

Espero que disfrutéis de los regalos que os hayan dado. Espero que os traigan también un martillo pilón para que el miércoles, cuando gente estúpida y mala presuma de regalos carísimos que no aprecian, lo tengáis a mano. Yo desde luego tengo preparado el mío para cuando algún pedorro egoísta me pregunte qué me han regalado sólo para poder esperar su turno para hablar y decirme que a él, una tele de cuarenta y dos pulgadas, un coche y el jacuzzi que tanto querían. “Yo no tengo calefacción en casa” les diré, haciendo coincidir cada porrazo con una sílaba de esa frase. Seguramente trataré las dos ces juntas como sílabas separadas.

Dios, no me gusta tanto el dinero, pero querría ser rico. De verdad que disfrutaría sabiendo que a ese pedorro le podréis hacerse morir de envidia. Me arruinaría enseguida, pero valdría la pena.

Me voy a ir a dormir en breve. No tengo leche para sus majestades, y no voy a ponerles havana club, así que siguiendo un sabio consejo, les dejaré horchatita. ¡A ver qué tal se portan! Si funciona, os lo contaré para que el año que viene lo probéis.

¡Suerte!