En la guerra de Crimea un soldado francés y otro ruso se dispararon mutuamente en el mismo momento exacto. A juzgar por el resultado, los dos tuvieron mucha suerte: las balas se encontraron en medio del camino, y por la temperatura y la velocidad, los proyectiles se fundieron.
Para que esto pudiese suceder, ambas tuvieron que ser disparadas exáctamente en la misma dirección (y en distinto sentido, claro) y en el mismo momento. No se ven mucho estas cosas, así que disfrutadlo.


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