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2 comments
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9 Marzo 2009 a 16:35
El traumatizado...
Ja, ja, ja… ¡si es que es como la vida misma!
Seguro que todos recordamos alguna situación donde nuestros padres, intentando argumentar un “desproporcionado” favoritismo a uno de sus hijos, nos daban tales explicaciones que no solo no restaban importancia a esa “discriminación”, sino que te hacían pensar si te compensaba ser el hijo bueno y responsable que te decían que eras.
Supongo que no he sido al único que le ha pasado.
9 Marzo 2009 a 17:41
esrarodorarse
“Su hijo mayor estaba en el campo y, al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y las danzas; y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello.
Él le dijo: “Ha vuelto tu hermano y tu padre ha matado el novillo cebado, porque le ha recobrado sano.”
El se irritó y no quería entrar. Salió su padre, y le suplicaba.
Pero él replicó a su padre: “Hace tantos años que te sirvo, y jamás dejé de cumplir una orden tuya, pero nunca me has dado un cabrito para tener una fiesta con mis amigos; ¡ahora que ha venido ese hijo tuyo, que ha devorado tu hacienda con prostitutas, has matado para él el novillo cebado!”
Pero él le dijo: “Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto, y ha vuelto a la vida; estaba perdido, y ha sido hallado.”
Aquí acaba la parábola del hijo pródigo, pero quizá la respuesta del hijo bueno fuese, tal como propones en tu post: “Que sí, que me parece muy bien, joder, pero que yo he estao comiendo acelgas toda mi puta vida, y soy alérgico a las acelgas! ¿Y este mamón, que se ha estao tocando los huevos se come un novillo cebao? Pues te vas a cagar, porque te ví a hasé la vida imposible para luego dejarme bigote y venir con cara de pena. ¡Hasta el ojete me voy a poner de novillo!”