Estás navegando por los archivos mensuales para junio 2009.

La señorita Musaranya me ha mandado una aportación dedicada al persianista. Creo que lo que quiere comprobar es si realmente puede tener sentimientos, o, como todos sospechamos, se trata de una estratagema de su cerebro cyborg para hacernos creer que es vulnerable.

Allá va el video:

Habrá que buscar un término medio entre antaño, cuando los policias medían trajes de baño, y la actualidad, donde los niños de dos añitos se aprietan un paquete de tabaco diario:

¿Tiene coherencia este texto? ¡Patatas traigo!

“Parece que este año los tomates están verdUMPHHHHMECAGOENLAPUTAAAAAA”:

No viene a cuento, pero me ha hecho gracia ver esta tontería.

“Todos los animales tienen un sentido del deber, al que el hombre, condescendiente, llama instinto”.

Robert Brault.

“Me gustan los cerdos. Los perros nos tratan como a seres superiores. Los gatos nos tratan como a seres inferiores. Los cerdos nos tratan como a iguales”.

Winston Churchill

“Es un hecho importante y conocido que las cosas no son siempre lo que parecen. Por ejemplo, en el planeta tierra, el hombre siempre ha presupuesto que era más inteligente que los delfines porque haber conseguido tanto (la rueda, Nueva York, las gerras, etcétera) mientras que todo lo que han hecho los delfines es juguetear en el agua pasándolo bien. Pero por el contrario, los delfines siempre han creído que ellos eran bastante más inteligentes que los hombres precisamente por las mismas razones.

Douglas Adams, “Guía del autoestopista galáctico”.

Yo sé que muchos de vosotros sois de los que veis la misa por la tele, y la apagan el rato que están pasando el cepillo. Por eso aclaro antes que nada: no me refiero a que colaboréis con dinero.

Estoy encantado con el blog, con que vaya creciendo, y con la pinta que va tomando esto. Desde hace tiempo, eso sí, he pensado que me encantaría que me ayudáseis a hacerlo. Muchos de vosotros me proponéis ideas geniales para que las ponga en el blog, y sé perfectamente que entre todos podríamos hacer un blog mucho más interesante. Y además, ¡qué coño! Me haría ilusión. :)

Me encantaría que empezáseis vosotros a colaborar en el blog, y aprovechar así el talento que tenéis para elegir historias o escribir las vuestras. Por eso, si estáis interesados en colaborar, escribidme a EduardoMartinezMiranda (arrobita) gmail.com, especificando que es para el blog. Si me ponéis el texto entre comillas, lo copiaré y lo pegaré en el blog tal como venga.

Si alguno de vosotros tiene la intención de colaborar a menudo, o si por lo menos quiere tener la oportunidad de hacerlo sin tener que esperar a que me salga a mí de la nariz leer el correo, abrid una cuenta en WordPress, me decís vuestro usuario y le doy permisos para que mandéis lo que os apetezca.

Ya sabéis de qué va esto, pero podéis aportar lo que os venga en gana sin pensar en censuras. Relatos, fotos, pajillas mentales, críticas, videos musicales, ideas inquietantes, moñadas, quejas sobre El Persianista, amenazas a El Persianista, querellas judiciales a El Persianista… lo que se os ocurra. Si os agradecería que evitáseis copiar y pegar el correo que os ha llegado sobre el virus “zapatitos” que borra el disco duro y además luego lo mastica, o ese otro de que Hotmail se va a hacer de pago, confirmado por Rufus Cortéz, jefe superior y supremo de informática de Microsoft, por importante que os parezca.

Hoy por ejemplo, nuestro amigo “Cyrus” (bueno, por ahora es mi amigo, pero os lo presento. Cyrus, los lectores, los lectores, Cyrus. Muack-Muack) me ha contado la historia de Francis Galton, que desconocía en absoluto:

“Francis Galton (1822-1911), por cierto, primo de Charles Darwin y creía que todo cuanto nos rodeaba podía cuantificarse, y esta obsesión lo llevó a realizar muchas cosas raras.

Galton llegó a convertirse en uno de los científicos más respetados en Gran Bretaña por sus trabajos en estadística, psicología experimental y antropología. Vivió con la idea de que todo cuanto nos rodeaba podía cuantificarse, y esta obsesión lo llevó a enumerar y medir cualquier grupo de objetos o personas que encontraba, desde las curvas de una mujer hasta el número de pinceladas que le tomaba a un artista crear un lienzo. Era tal su manía que siempre cargaba una regla en el bolsillo y llevaba anotaciones de todo.

En un artículo que escribió para la revista Nature explicaba la longitud de cuerda necesaria para romper el cuello de un criminal sin decapitarlo. Cuando trabajó en un hospital, decidió probar cada un de las medicinas de la farmacia, en orden alfabético”.

Curioso, curioso.

Ahora os toca a vosotros.

Tiquitiquitiquitiquitiqui. Tened un poco de paciencia, que tarda en cargar. Si alguien es capaz de ver el video menos de cuatro veces seguidas, que me lo diga, que le mando una gorra de regalo.

Me encanta David Bowie. No siempre ha sido así.

Hace unos años sabía de David Bowie lo mismo que de Mari Trini (que en paz descanse). Que se dedicaba a cantar y poco más.  Por aquél entonces conocí a Mandi, una chica que venía al ciber donde yo trabajaba.

Todos los días venía con una camiseta de David Bowie. Luego me confesó que tenía como treinta y cinco camisetas de la misma temática.

Ella era una judía neoyorkina con una de esas risas que hacen que se paren las conversaciones en los restaurantes. Era muy inteligente, excéntrica, y escuchaba música compulsivamente. Se ponía música de fondo hasta para escuchar músic, la tía. Pero hay que decir que tenía muy buen gusto.

Por razones que no vienen al caso, ella, antes de volver a su tierra, me invitó a ir a visitarla. Fue por ella que conocí Nueva York. Me enseñó un montón de cosas de la ciudad. Dicen que el entusiasmo es contagioso, y quizá fue por ella que me gustó tantísimo la ciudad. De Madrid al cielo, pero para perderse un ratito, como Nueva York, nada. Eso sí, volvería enseguida a mi Madrí.

Un día, mientras paseábamos por el centro para ir a Broadway, se paró de repente en una esquina. Me puso cara de traviesa.

- Hemos dado un rodeo. Hay algo que quería enseñarte.

Yo miré a mi alrededor. No había nada que pareciese especialmente llamativo.

- ¿No andábamos mal de tiempo?-dije yo. Ella asintió.

Me señaló una casa que tenía justo a mi espalda. Yo me giré y vi que era una casa muy bonita. El resto me lo imaginaba.

- Ahí vive David Bowie-me dijo.

Yo me reí.

- Has venido muchas veces a perseguirle, ¿verdad?

Ella asintió de nuevo con cara de traviesa, mordiéndose el dedo.

- Ni siquiera sé si me gusta David Bowie -dije yo.

Ella se quedó seria. Después de unos segundos en los que pasó de mirarme de un ojo a otro, miró al balcón más alto de la casa y gritó:

- I love you Daviiiiiiiiiiiiiiiiid.

Luego, como si el grito no hubiese existido, me volvió a mirar seria. Yo no dije nada. Ella tampoco.

Nos dimos la mano, y en silencio nos pusimos a desandar el camino que nos había traído hasta ahí. Era genial y estaba completamente loca.

El caso es que después de dejar de verla para siempre, me puse a escuchar al señor Bowie. He de decir que me encantó. Me sorprende que pase tan desapercibido alguien de su talla, la verdad. Cualquiera, le guste o no, conoce a Bruce Springsteen, pero si preguntáis por Bowie, veréis que muy poca gente conoce nada que haya compuesto él. Eso hay que cambiarlo.

El 29 de Julio de 2006 nació mi prima Patricia. Ahora se ha convertido en una niña preciosa, inteligente y adorable. Ella sabe que es todas estas cosas, y se aprovecha. A todos se nos cae la baba con ella, y si la viéseis no os extrañaría nada.

Cuando nació, mi madre y yo fuimos a verla al hospital. Ahí estaba la familia de mi tía Merche, mi abuela, la madre cansada y Chano, que es el padre. Todos hablaban bajo porque la niña dormía en una cunita cerca de la ventana (pero sin que le diese el sol, claro).

Mientras felicitábamos a los padres y hacíamos los comentarios que os podéis imaginar, yo miraba a la niña, que dormía como un garbancete. Me alejé de los adultos, y mientras me acercaba a ella me di cuenta de que estaba canturreando inconscientemente la canción que se me había pegado tanto. Ya sabéis que siempre estoy canturreando, y cuando me da por una canción, no puedo dejar de pensar en ella en los intermedios mentales. Os he traído al blog varias canciones obsesivas (y las que os quedan).

Entonces me callé para no despertarla. Me acerqué a verla con miedo de despertarla, en silencio. Cuando la vi sus manitas con manoplas y sus ojos hinchados y cerrados, me dio por pensar que ella todavía no había hecho nada. Todavía no sabía a qué sabe una naranja, ni quiénes eran los Beatles, ni qué se siente cuando uno se corta con papel…ni había escuchado nunca una canción.

Podría ser que alguien le hubiese cantado algo antes, pero me extrañaría mucho que hubiese dado tiempo a eso. Quizá es que me gusta pensar que fui el primero que le cantó una canción.

Miré a los adultos, que estaban a lo suyo. Cuando vi que nadie podría oirme, susurré la melodía de la canción que os traigo hoy. Ella no se despertó. Yo volví con los mayores, pensando que algún día, cuando elija la música que le guste, podré decirle que yo le canté la primera canción que escuchó en su vida. Si siente curiosidad por saber cuál fue, pienso hacerme el interesante antes de confesárselo. A vosotros os lo diré hoy.

Sus padres podrán disfrutar de enseñarle todas las cosas que le aguardan en el mundo, pero me gusta pensar que la primera canción, aunque fuese en sueños, la oyó de boca de su primo. Es la que os he venido a traer:

Damas y caballeros, “Starman”, de David Bowie.

El otro día Musaranya le dedicó a El Persianista una inquietante frase: “Enhorabuena persianista!!!!Espero que le gustarán las marionetas”. Lo podéis ver en esta entrada.

No sé por qué lo diría, pero en cuanto he encontrado esto, he pensado que mi deber era enseñárselo. Va por vosotros.

Lo que he encontrado es una marioneta gigante de un buzo en Nantes. Haciendo clic, muchas más fotografías:

Hoy estoy contento y de buen humor. Mañana si todo sale bien tendré mis gafas nuevas, y me están empezando a pasar cosas buenas porque sí. Todavía tengo algo de cenizo, pero se está diluyendo la niebla, y el paisaje se promete bonito.

Digo esto porque no quiero que interpretéis los dos posts de hoy como sintomáticos: dan mal rollito, pero tienen el objetivo sanísimo de compensaros por tantas fotos de animalitos dormiditos con mantitas y ardillitas comiendito chocolatinitas. Para los empalagados, valga esta sal de frutas: una foto de unos niños jugando en un parque, pero con algo más.

Hoy he visto esta historia (que traduzco de la fotografía) y la fotografía que lo acompaña. Ya me diréis qué os parece:

“Hace un par de meses, el sobrino de mi amiga (una madre soltera) acababa de recibir un nuevo teléfono móvil. Después de un largo día de trabajo, puso el teléfono en la mesa y se puso a ver televisión, cuando su hijo vino y le preguntó si podía jugar con el nuevo móvil. Ella le dijo que no llamase a nadie y que no tocase los mensajes, y él aceptó.

Sobre las 11:20 de la noche, cuando se cansó, decidió ir a arropar al niño e irse ella misma a la camita. Fue hasta la habitación del niño, y vió que no estaba allí. Fue a su propia habitación y le vió ahí, dormido, con el móvil en la mano. Revisando el móvil, se dió cuenta de que sólo había cambios menores como un nuevo fondo de pantalla, etcétera. Luego se metió en la sección de fotos. Empezó a borrar las fotos que el niño había hecho cuando llegó a la última. Cuando la vió por primera vez no podía creérselo: era su hijo, durmiendo en su cama, pero era como si la fotografía la hubiese tomado alguien desde arriba. En ella se ve la mitad izquierda de lo que parece ser la cara de una anciana”

No tengo ni idea de si la historia tiene ningún viso de ser cierta, y lo más probable es que se trate de marketing de una peli, o de una broma de adolescentes, o de un tipo con un domingo libre para inventársela. No estoy diciendo por lo tanto que tenga credibilidad.

Lo que sí os puedo decir es que cuando lo he leído esta mañana se me han puesto los pelos de punta y casi me hago caquitar.

Ahora que ya os habéis acojonado… ¡a currar!

“El otro día me encontré con las autoridades sanitarias: me ofrecieron un cigarro”.

Como muchos sabréis, yo tengo una gata preciosa. La mimo y la cuido con cariño. En esta foto, por ejemplo, estoy intentando acariciarla justo antes de recibir por ello un arañazo sanguinario. Obsérvese mi acojone:

Después de todas las putadas que me hace, ¿por qué la sigo intentando acariciar a pesar de su mirada asesina? Porque cuando está mismosa es adorable:

De vez en cuando me hago la ilusión de que la tengo controlada, pero no dura mucho. He aceptado que aunque de vez en cuando quiera mimos y me ponga cara de penita para hacerse perdonar, en realidad es un ser que se ha perfeccionado durante generaciones en el arte de hacernos la vida imposible a los humanos.

Os cuento todo esto para que entendáis por qué, después de aguantarle miles putadas, me da tanta satisfacción ver imágenes como esta (tarda un poquillo en cargar. Sed pacientes).

Para los que no lo sepan, diré que mi gata se llamaba antes de otra manera. Le pusimos un nombre precioso, pero mi padre, que es su dueño legítimo, pasaba completamente del nombre y empezó a llamarla “Gati”. No es de extrañar que a mí, con 28 añazos que tengo ya, me siga llamando “nene”.

Con Gati se quedó, pero no tenía apellidos ni los quería. Una vez hablando con Pilar, mencionó a una cantante que se llama Tina Arena (pronunciado como “Tina Arina”) y yo, por uno de esos latigazos neuronales que me dan, miré a mi gata y la grité “Gati Patati”.

Ahora cuando la veo y me apetece tocarle los cojones, le digo “Gati Patati” pero usando la melodía pegadiza de los anuncios de “Giochi preziosi“. Pasa de mi igual, pero no me atrevo a molestarla más que eso. Vosotros tampoco lo haríais si viéseis con qué cara maligna hace sus cosas en la arena.

No soy tan valiente como Obama:

[Actualización]:


Hoy acabo un tratamiento de antibióticos. Los antibióticos me han ayudado a superar las anginas guadianescas que tengo, pero la verdad es que las farmacias no son lo mismo desde que quitaron la heroína.

Sí amigos, entre 1890 y 1910, la heroína era divulgada como un substituto no adictivo de la morfina,y un remedio contra la tos para niños. Se vendían muchos medicamentos que tenían como base principal la heroína y la cocaína. ¡Y ahora para todo hace falta receta! Qué tiempos aquellos.

Ved por ejemplo este tarrito de heroína de Bayer:

Yo a mi madre le digo que me duele un poco la garganta, que será un resfriado, y como mucho me da leche caliente con miel. Bah. ¡Pues vaya chufla! Los niños de antes, sin embargo, por lo mismo, recibían rápidamente unas pastillas de cocaína:

“Venga mama, joder, tía, la última joder, venga joder mami, mamichurri joder, que me duele mucho, que tengo escalofríos coño, que ya no te pido más joder” diría el niño, frotándose las manos y quitándose los sudores con un pañuelo de Mickey.

A mí ya sabéis que no me gustan ni los porros, pero a vosotros (que sois muy viciosos) os gustará sin duda leer este artículo tan interesante (y en español, musaranya): “Historia de la medicina: heroína y cocaína de venta en farmacias y boticas“.

La urticaria acuagénica consiste en la aparición localizada de pequeños habones en el área de piel en contacto con el agua, independientemente de la temperatura.

Laura es alérgica al agua:

También comentan y enseñan fotos de otro caso de alergia al agua: el de Ashleigh Morris.

Desde que me compré la bici, vengo al trabajo en ella muchos días, y aprovecho casi todos los fines de semana para tirarme horas pedaleando. Me lo paso pipa.

No sabéis como disfruto llegando a un parque, cayéndome de la bici de cansancio, y tirándome en un pedazo de césped. Entonces aprovecho para prepararme el tabaco (sí, ole los atletas buenos), la horchata que todavía está fría, y el iPod. Con parsimonia me acomodo en el césped, me pongo el iPod sin encenderlo y me doy unos segundos para recuperar la respiración. Entonces enciendo un cigarro, doy un trago de horchata fría, y mientras trago, le doy al play para que suene la canción que haya preparado. Después, mientras la escucho, veo a la gente, y me viene a ver una alegría infantil, tonta  y barata, que siempre es bien recibida en estas carnes morenas.

Desde que hago esto le pongo mucha atención a qué canciones son las idóneas para ese momento. Hoy os traigo una que me encanta.

A mi padre le gusta Diana Ross y The Supremes, así que de pequeño tuve que escucharlas unas cuantas veces. A veces tengo melancolías de un tiempo que no he vivido. Supongo que muchos chavales de ahora crecerán escuchando El canto del loco, Pereza o Nena Daconte. La película de mi infancia no era muy buena, la verdad, pero os puedo asegurar que la banda sonora es genial. La melancolía, dicen, ya no es lo que era.

Os recomiendo que probéis a tiraros al césped con esta canción, abráis bien las orejas, los ojos y la nariz, y dejéis que el mundo os maraville:

Fotografía de un hombre frente a Notre Damme. “Los pájaros son mis mejores amigos”, le dijo al autor de la fotografía.

Cambiando de tema:

¿Sabíais que hay nutrias que llegan a medir 2,4 metros? Son las nutrias gigantes, también conocidas como “lobos de río” en Ecuador y Colombia.

“Aunque poco común, se sabe que algunas veces las nutrias gigantes se asocian con delfínes rosados para realizar faenas conjuntas de pesca. Son muy sociables al igual que las otras nutrias y también juguetonas”, dice la Wikipedia.

La siguiente foto no es de una nutria gigante. Es una mamá nutria con un bebé nutria:

Ya sé qué estáis pensando: “Me cago en la puta. Ya volvemos otra vez con la mierda de los animalitos”. ¿Sois capaces de pensar eso siquiera? Bueno, pues para compensaros, os traigo un ejemplar humano vestido de mi héroe de la infancia favorito: ¡He-Man!

Este es un cuento que escribí hace mucho tiempo. Estaba buscando libros en formato “txt” para ponerme en el móvil y lo he encontrado por casualidad. No sé por qué lo escribí como un poema, pero así es como nació, y ya es tarde para cambiarlo.

Lo traigo como lo encontré en la calle: no sé si os parecerá guapo, pero su padre le quiere igual:

“El náufrago”

El náufrago se sentó en su lecho de hojas
Verdes y gigantes lenguas.
El agua no era problema
Y la comida no se escondía tanto.
Por fin pudo abrir el libro crujiente
Que llevaba en la maleta rescatada.
Un diccionario de alemán.

Se acomodó y pasó la vista
Por palabras incómodas con consonantes
Que al leerlas sonaban como
Una cicatriz en hierro.
Pero poco a poco fue no ya entendiendo significados
Que esos poco importan en una isla desierta
Sino las conexiones entre palabras
Su parentesco definitivo
Su musicalidad desparejada

Cada palabra se conectaba con varias
Y éstas a su vez con otras que en sus matices
Remitían a la primera.
Meses pasó paseando entre ellas
Hasta que una noche de repente
El círculo se cerró
Una frase con estructura
Le cayó en los ojos como una lápida.
La frase no la sabremos
Pero sí que así fue como comenzó a pensar en alemán
Recitando a las caracolas sus ideas
En una viva lengua muerta.

Pasaron los años
Y ya pensaba en alemán
Cuando fue rescatado
Un barco de alemanes por fin le vió aletear
El náufrago abatido y casi viejo les abrazó
Y ellos conmovidos le cuidaron

Con sus primeras palabras
Recitó con su mejor acento sus agradecimientos
Y su buenaventura.
Los alemanes hablaron luego
“¿Qué fue lo que dijo al principio?”
“¿El viejo? Dijo que el pancreas es un músculo”

Nadie más le entendió nunca
Pero sus monóligos sonaron como una tradición olvidada
Como un ensalmo hasta la última palabra
Esta sí la acertó
“Adiós”

Piscina, playa. ¿Os han sorprendido las fotos?

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