Hoy he visto esta historia (que traduzco de la fotografía) y la fotografía que lo acompaña. Ya me diréis qué os parece:

“Hace un par de meses, el sobrino de mi amiga (una madre soltera) acababa de recibir un nuevo teléfono móvil. Después de un largo día de trabajo, puso el teléfono en la mesa y se puso a ver televisión, cuando su hijo vino y le preguntó si podía jugar con el nuevo móvil. Ella le dijo que no llamase a nadie y que no tocase los mensajes, y él aceptó.

Sobre las 11:20 de la noche, cuando se cansó, decidió ir a arropar al niño e irse ella misma a la camita. Fue hasta la habitación del niño, y vió que no estaba allí. Fue a su propia habitación y le vió ahí, dormido, con el móvil en la mano. Revisando el móvil, se dió cuenta de que sólo había cambios menores como un nuevo fondo de pantalla, etcétera. Luego se metió en la sección de fotos. Empezó a borrar las fotos que el niño había hecho cuando llegó a la última. Cuando la vió por primera vez no podía creérselo: era su hijo, durmiendo en su cama, pero era como si la fotografía la hubiese tomado alguien desde arriba. En ella se ve la mitad izquierda de lo que parece ser la cara de una anciana”

No tengo ni idea de si la historia tiene ningún viso de ser cierta, y lo más probable es que se trate de marketing de una peli, o de una broma de adolescentes, o de un tipo con un domingo libre para inventársela. No estoy diciendo por lo tanto que tenga credibilidad.

Lo que sí os puedo decir es que cuando lo he leído esta mañana se me han puesto los pelos de punta y casi me hago caquitar.

Ahora que ya os habéis acojonado… ¡a currar!