You are currently browsing the monthly archive for Julio, 2009.
“Siempre hay un momento en la infancia en el que se abre una puerta y deja entrar al futuro.” Graham Greene
Cuántas veces habré cantado esta canción… No me canso de hacerlo. Mientras la canto me vienen a la cabeza otras veces que la he cantado. Se repite en mi historia y no pierde el sentido.
No la conocí por Gardel. La conocí en un viaje en coche, cansado, mientras sacaba la mano por la ventanilla para que la empujase el aire, y encogía los dedos de los pies para notar todavía la arena que tenia en las sandalias.
Esta canción me ha acompañado en amoríos, duchas, borracheras, calles demasiado oscuras, y en los momentos en los que me apetece escuchar música y no hay ninguna cerca. Espero que a vosotros os acompañe ahora.
¡Vaya! Sólo después de poner el video me he dado cuenta de una cosa curiosa: la expresión que tiene Calamaro en la foto fija que aparece, es muy parecida a la que tengo yo en la entrada del siguiente post. ¡A seguir flipándolo!
Hoy estaba metido en un blog, y tenía curiosidad por saber cómo era fisicamente el autor. Resulta que me he quedado con las ganas de saber si tenía razón, y me ha dado rabia.
Pretendo a partir de ahora daros documentación para que veáis cómo se estropean los cuerpos.
Para muestra valga por ahora esta fotografía de antes de ponerme ceporrete. Tendría como 18 años. Llevaba sin verla cinco o seis, así que ahora sí que puedo ver el cambio. Madre mía, amigos:
Antes que nada quiero pediros disculpas por mi tardanza. Resulta que la comunidad me ha pedido hacer una obra desde mi puerta hasta mi patio, y durante unos días mi casa ha sido la franja de Gaza, pero en sucio.
Para que la Gati Patati no lo pasase mal nos hemos mudado a mi antigua casa, la casa que, como muchos de vosotros sabéis, los viejos llaman “de las niñas perdidas” y que está clarisimamente maldita. Hablaré otro día del tema. Un día que no tenga que dormir ahí.
De todas maneras no hay novedad en el frente; no se han aparecido las niñas, la Gati está a sus anchas, y vuestro amigo pedante, a falta de ordenador, se hincha a leer. El problema es que no tengo internet ahí, así que no he podido actualizar el blog como quisiera.
Si Dios quiere, mañana ya habrán acabado y podré dormir de nuevo en mi casita. Todavía no he borrado las pintadas que hicieron mis amigos con tiza en mi cumpleaños. Bueno, un par sí que he borrado, pero vosotros sois muy listos y sabéis que no son las vuestras
.
El otro día vino una chica de Unicef. Yo estaba completamente dormido, pero me pareció mal darle un portazo, así que la oí. Luego tuve que invitarla a pasar. Antes de hacerlo le dije:
- Bueno, no te fijes mucho en la casa, que está hecha un desastre.
- Tranquilo -dijo ella sonriendo-. Te aseguro que he estado en casas peores.
Entró, miró las paredes, y después de quedarse seria, se empezó a reir.
- ¿Qué?-pregunté.
- Que retiro lo dicho.
Qué cabrona. Por cierto que luego me enteré que es una comercial más. Vamos, que yo estaba encantado de que hubiese gente tan maja como para hacer estas labores voluntarias y generosas un sábado por la mañana, y ella me aclaró enseguida que ella era una comercial más, y que parte de las aportaciones que hicieran se las darían a ella en concepto de comisiones. Le expliqué que eso me parecía horrible. A ella esto se la sudó bastante.
A lo que iba: como sé que muchos de vosotros descuidáis vuestra obligación moral de leer el blog los sábados, he de advertiros para que os preparéis: ¡El Persianista cumple ya XX años! Concretamente ese día. Así que ya sabéis: cuando llegue el momento, a hacerle la pelota. Ten en cuenta que XX años no se cumplen todos los días. No, no he preparado las XX para sustituirlas por el número real cuando me entere: es que para conservar su coquetería, conservo el dato en secreto.
Aprovecho para daros otro dato: mi chica (Elena) ha encontrado un ático de puta madre al lado de O’Donell, genial de precio y con una terraza cojonuda. La parte de mí que no está haciendo chirriar los dientes de envidia, está deseando celebrar la suerte que ha tenido de encontrarlo. Entre eso y las ganas que tengo de celebrar otra fiestecita, pronto tendréis que sacar del armario vuestra ropa de domingo para venir con el tío Edu a celebrarlo en general. Tranquilos todos, que en esta ocasión no voy a cantar ninguna canción en mi casita.
¡Hey! ¡Por cierto! Tengo un par de pruebas mentales pendientes. Una de ellas es ir a la Pza. de Santa Ana a dar un concierto. No sé tocar la guitarra ni cantar, pero confío en tener buen gusto para las canciones (sí, puede ser mucho confiar). Si queréis tener la oportunidad de confundiros con la gente para verme hacer un espantoso ridículo, ya os diré cuándo tenéis que ir. Tranquilos, que no os sacaré de la multitud mientras estáis degustando la vergüenza ajena. Sólo cuando se haya ido todo el mundo me reuniré con vosotros en algún local de moda.
Otra cosa: pronto ocurrirá el único acontecimiento que estoy esperando todo el año, ahora que casi todas las fiestas y eventos me agobian: la verbena de la Paloma. Siempre vamos al mismo sitio. Siempre nos lo hemos pasado de fábula (excepto el día que perdí 5 euros. ¿Te acuerdas, Persianista?) sólo bailando, bebiendo con la gente, contagiándonos la alegría. No querré ir con vosotros porque sois muy feos, pero que sepáis que por allí estaré.
Ahora a lo que íbamos:
El 9 mm Parabellum es uno de los cartuchos más utilizados en occidente. ¿Sabéis de dónde viene su nombre? De una frase latina: “Si vis pacem, para bellum”. Significa nada menos que “Si quieres la paz, prepárate para la guerra”.
¡Hasta la vista, Ochichornias!
El otro día, la amiga Compostelana me trajo una página de la revista “Pelo pico pata”. En ella se especificaba cómo dar una pastilla a un gato. Consciente de mi dificil convivencia con la Gati Patati, y por si algún día tengo que darle una pastillita, me había guardado la página. ¡Muchas gracias Compostelana!
Para que luego digáis que aquí no aprendéis nada: si tenéis gatos os será útil para saber cómo se les hace tomar medicina, y si no, para saber más sobre estas mascotas. Espero que a vosotros también os guste:
1. Acuna el gato en tu brazo izquierdo como si estuvieras sosteniendo a un bebe. Con los dedos indice y pulgar de la mano izquierda aplicas una suave presion sobre sus mejillas, mientras sostienes la pastilla con la derecha. Cuando el gato abra la boca, arrojas la pastilla dentro. Le dejas que cierre la boca para que se la trague.
2.Recoges la pastilla del suelo y sacas al gato de detras del sofa. Acunas al gato en tu brazo izquierdo y repites el proceso.
3.Coges al gato de encima del mueble libreria y tiras la pastilla baboseada a la basura. Coges una nueva pastilla de la caja, acunas el gato en tu brazo izquierdo, manteniendo sus patas traseras firmemente sujetas con tu mano izquierda. Fuerzas la apertura de la mandibula y empujas la pastilla dentro de la boca del animal. Mantienes la boca del gato cerrada y cuentas hasta diez.
4.Sacas la pastilla de la pecera y al gato de encima del armario. Llama a un familiar para que te ayude.
5.Te sientas en el suelo con el gato firmemente sujeto entre tus rodillas. Mantienes sus patas delanteras y traseras sujetas. Ignoras los gruñidos que el gato emite. Mientras, un familiar sujeta la cabeza del gato con una mano, le fuerza a que abra la boca con la otra, echa la pastilla dentro y frota vigorosamete la gargante del gato.
6..Bajas el gato de la lampara. Coges otra pastilla de la caja. Barres con cuidado los trozos de la figura de porcelana del aparador para pegarlos mas tarde.
7.Envuelves al gato con una toalla y tu familiar lo mantiene sujeto, solo con la cabeza visible. Abres la boca del gato y dejas caer la pastilla dentro.
8.Lees con atencion el prospecto de la caja para asegurarte de que la pastilla que te acabas de tragar no es dañina para seres humanos. Te desinfectas con agua oxigenada los arañazos del brazo.
9.Buscas al gato debajo de la cama. Tomas otra pastilla. Colocas al gato dentro de un armario y cierras la puerta dejando la cabeza del gato fuera. Fuerzas la apertura de la boca con una cuchara de postre. Arrojas la pastilla dentro.
10.Buscas un destornillador para volver a colocar la puerta del armario en sus bisagras. Te aplicas agua oxigenada en las mejillas arañadas.
11.Llamas a los bomberos para que bajen al gato del tejado del vecino. Tomas la ultima pastillas de la caja. Atas las cuatro patas del gato a una pata de la mesa de la cocina con una cuerda fuerte. Te cubres todo el cuerpo y la cabeza con ropa gruesa.Mantienes la boca del gato abierta con una palanca. Introduces la pastilla mezclada con un trozo de carne y a continuacion viertes medio litro de agua en la garganta del gato, para que se trague la pastilla.
12.Pide a tu familiar que te lleve a urgencias. Estate tranquilo mientras el medico te venda las manos y saca la pastilla de tu ojo. Compra muebles nuevos para la casa y la proxima vez, piensa en un hamster cuando quieras una mascota.
Un tipo de California se tatuó un mujerón en la pierna. El mujerón lucía hermosas peras dibujadas, y a este chico se le ocurrió inyectarse silicona para darle volúmen al asunto.
La cosa quedó así:
Si hacéis clic sobre la foto, hay más.
La cosa resultó en una infección que casi hace que le tengan que cortar la pierna al hombre. Está todavía recuperándose de esa infección, pero en cuanto esté totalmente curado (si se cura), tiene muy claro que quiere volver a intentarlo.
Como sabéis, algunos embarazos que empiezan con dos fetos gestándose en el vientre materno, concluye en que uno de los dos muere y es absorbido por el otro. En la mayor parte de los casos pasa en las primeras etapas del embarazo, así que los padres ni se dan cuenta del hecho, ignorando que aunque haya nacido un bebé, empezaron a gestarse dos.
De vez en cuando aparecen en las noticias casos de gente que va al médico porque les duele la espalda, y en lugar del tumor que esperan encontrarse, descubren un esqueleto diminuto asimilado por el cuerpo anfitrión. A veces el gemelo absorbido se manifiesta con el desarrollo de alguna parte del bebé que no nació en el cuerpo del paciente. Un ejemplo truculento es el de un paciente de Estados Unidos, al que se le diagnosticó un tumor en el cerebro, y al ir a operarle vieron que lo que parecía un tumor, era en realidad el pie de un bebé.
En español tenéis un artículo sobre el “gemelo parásito“, y en la Wikipedia en inglés, muchos más casos.
Como yo sé que pasáis muchísimo de leerme y que sólo os gustan las fotos, allá van las que me han hecho buscar sobre el tema. Las de un tipo con dos culos en la tripita. Aquí está censurada para la gente con estómago. Si hacéis clic sobre esta foto, veréis la foto sin censurar:
PD: Nótese que no está rodeado de médicos estudiando el caso: el pobre hombre sólo había salido para votar en las elecciones indias.
De niño era muy tímido. Miraba a las mujeres como si alguien mucho más inteligente que yo se las hubiese inventado deseo a deseo. Ni siquiera me atrevía a hablar con ellas, y cuando lo hacía era para sonreir como un estúpido de todo lo que dijesen.
Además tenía una carta en la manga; todos los cuentos que leía dejaban bien claro qué tipo de chico querían las chicas. Mi carta en la manga era pensar que en cuanto superase ese miedo, las chicas podrían darse cuenta de que era buen chico, sensible, imaginativo, inteligente… Entonces se enamorarían perdidamente de mí, y se preguntarían cómo es que nadie me había descubierto nunca antes. Nos lo preguntaríamos los dos, sospechaba.
Me costó mucho digerir la cruda realidad que anunció un poeta: que un tipo feo y sensible no tiene mucho más que hacer que ver (sin estorbar) cómo sus angelicales compañeras se morrean con un cateto que intenta parecer macarra, pero que ni eso le sale. Al final como todos, aprendí la lección.
Sin que venga a caso, diré que adoctrinar las mentes de los niños siempre ha sido un objetivo prioritario para el poder. Mucha gente, por puro complejo o en nombre del buen rollo, deja que gente con bigote decida qué es lo que los niños deben aceptar como normal y virtuoso. La gente que no se preocupa con todas sus fuerzas de apartar las garras del gobierno de ese pastel que suponen los cerebros infantiles, debería recordar dos cosas:
1) Con las mismas sonrisas y manos tendidas, los mismos tipos agradables y bienintencionados, a lo largo de la historia adoctrinaron a niños para que fuesen buenos ciudadanos y creyesen que Dios quiere la esclavitud, que las mujeres son inferiores, o que ya le gustaría al estado no tener que crear un Gulag, pero no le queda más remedio por legítima defensa. Es muy ingenuo creer que la opinión dominante primero tenga razón, y segundo sea una razón definitiva que podamos darle a los niños sin miedo a equivocarnos.
2) Yo no quiero que mi hijo sea un buen ciudadano. Si miramos bien la historia, veremos que aquellos hombres y mujeres que han cambiado la historia, los que dieron su vida por que los que les sobreviviesen pudiesen ser libres, tenían en común ser, como ciudadanos, bastante molestos por ser poco domesticables. Jesucristo, Gandhi, William Wallace, Lutero, Martin Luther King… fueron grandes precisamente por sacrificarse por una causa que hoy sabemos honorable, que precisamente se oponía a la que se consideraba correcta y aceptable. Probablemente mi hijo no acabará siendo Leónidas, pero sí sé que no quiero que nadie se reuna para decidir por qué causas deberían enseñarle a luchar.
Vaya. Me enrollo. No era eso a lo que venía.
Venía a decir que si algún día tengo un hijo, me gustaría enseñarle un video como este. Intentaría hacerle comprender que así van a ser la mayoría de sus relaciones sentimentales. Alguna vez le tocará ser perrito, otras le tocará ser el gato. Le explicaré que he pasado por las dos cosas.
Si lo entiende bien, se va a ahorrar un montón de tratados psicológicos sobre la pareja.Vedlo hasta el final.
Estoy leyendo un libro del escritor Orson Scott que trata sobre escribir. La mayor parte de libros que tratan sobre cómo tener éxito escribiendo, los ha escrito gente que no ha tenido ninguno. En este caso podemos fiarnos de él.
Tiene algunos textos que me parecen interesantes. Uno de ellos lo he traducido como Dios me ha dado a entender para que lo disfrutéis vosotros también:
Listeza
Nótese que no uso la palabra inteligencia. Eso es porque en nuestra sociedad, con sus ideales de igualdad, cualquier muestra obvia de inteligencia o erudición sugiere elitismo, arrogancia y esnobismo.
Aún así queremos a un personaje que es lo suficientemente listo como para pensar soluciones para problemas complicados. ¿Parece contradictorio? Es contradictorio. Tienes que pasar por una estrecha línea, hacer a Nora muy lista sin dejar nunca que sea tan lista como para darse cuenta de lo lista que es. Nora puede tener una enorme confianza en sí misma, pero nunca puede pensar de sí misma que es superior que alguien porque ella es lista y la otra persona es tonta. Si se le ocurre un plan brillante y funciona, a ella le sorprende más que a nadie.
El ejemplo perfecto de esto es el personaje de Harrison Ford en “Indiana Jones en busca del arca perdida” e “Indiana Jones y el templo maldito”. Indiana Jones es un profesor de arqueología pero nunca le vemos siendo intelectualmente incisivo. El único momento en el que le vemos en la universidad, dando clase, está bastante confundido y titubea, distraído por una alumna que se ha escrito una declaración en los párpados.
Aún así, cuando las cosas van mal, a Indiana Jones se le ocurre un plan brillante o una solución estúpida pero afortunada. Es listo, pero no es inteligente. La audiencia adora un personaje que soluciona problemas y sabe exátamente qué hacer cuando hace falta, pero no les gusta un personaje que alardea de su conocimiento superior o actúa como si supiese lo listo que es.
Imperfecciones atractivas: el pícaro adorable.
Ahora que tenemos una lista de tratos, acciones y actitudes que convencerán a tu audiencia de amar al personaje, aquí está la exageración: si Pete es demasiado perfecto, tu audiencia dejará de creer en él. Volvemos al balanceo entre importar y creer. La solución a este problema es darle a Pete algunas imperfecciones simpáticas. Mientras uses la mayor parte de las herramientas de la empatía para hacer que le guste a la audiencia, da deliberadamente a Pete algunas debilidades pequeñas y entendibles, para hacernos creer en él.
De nuevo, un personaje de Harrison Ford es un ejemplo perfecto. En las películas de La guerra de las galaxias, Han Solo mantiene su palabra, viene al rescate, es físicamente atractivo, valiente y listo, y tiene un gran sentido del humor, pero también es presumido.
Han Solo: “Creo que simplemente no puedes soportar tener fuera de tu alcance a un tipo tan irresistible como yo”. Princesa Leia: “No sé de dónde te sacas esas ilusiones”.
Más tarde:
Princesa Leia: “¡Te quiero!”.
Han Solo: “Lo sé”.
Todos sus planes parecen estar motivados por el interés propio y la avaricia. Tampoco paga sus deudas. ¿El resultado? Es el personaje más querido de una de las películas más queridas de todos los tiempos.
Sé que son consejos sencillos y casi evidentes, pero muchos de vosotros os habréis dado cuenta de la cantidad de veces que una película, libro u obra fracasa por olvidarse de esto.
PD: Mayte, creo recordar que estabas leyendo El libro de Ender, ¿verdad?
Siento la tardanza. He estado de vacaciones, la mayor parte del tiempo alejado de internet. Ya estoy de nuevo en casita pensando en las tres semanas que me quedan alejado del ruido. Iba a poner “mundanal” antes de ruido, pero está muy trillado y luego me tachan de pedante.
Os he echado de menos. Vosotros a mí también, que me lo ha dicho un pajarito. En realidad ha sido una estadística del blog, pero tenía pico igual.
Vamos allá.
Hoy en el trabajo me han enseñado un bonito refrán español, que viene a cuento estas fechas:
“Quien al andar caderea
y al hablar, los ojos mece
no digo que lo sea…
pero lo parece”.
“Un actor es una persona que, si no estás hablando de él, no está escuchando” – Marlon Brando.
Ayer vi esta preciosa foto. Me gusta porque me recuerda a mí. Soy feliz sentado en el sofá, con el teclado sobre las rodillas, con mi gata intentando sobar pegada a mí en posiciones imposibles.
La diferencia de talento, mérito y atractivo entre él y yo… bueno, no hace falta que seáis crueles. Concentraos en la gata.
En este artículo he leído:
“
Los hikikomoris, adolescentes que se aislan del mundo y se encierran en su habitación durante años, donde construyen un universo propio en compañía de los videojuegos e Internet. En Japón los sufren más de un millón de personas. Son jóvenes de entre 17 y 30 años (varones por lo general) que comparten el hogar con sus padres, pero se pasan años enteros sin salir de su cuarto. Un adolescente venezolano manifestó: “Mi vida siempre estuvo así, yo desarrollé una repelencia activa hacia todo el mundo, cuando ya no estaba aislado sino consiente de mi alrededor, solo tenia una sensación de odio hacia todos, especialmente hacia mi papá y mis compañeros de clases.”
Las exigencias familiares y sociales son el factor determinante. El ingreso a las universidades es cada vez más difícil, y el éxito en la vida profesional personal; por eso cuando los jóvenes no pueden cumplir con las expectativas propuestas, deciden resignarse y desligarse de su relación con el mundo real , incluyendo a sus padres”
…
Analizándolo desde un ángulo social, Almada destaca la idea de una “generación de la decepción” dónde “los padres también padecen esta desilusión de no haber podido lograr su metas propuestas”. “Y no pueden transmitir a sus hijos la idea de que el esfuerzo y la voluntad hacen que a uno le vaya bien en la vida, porque ni siquiera ellos mismos lo han comprobado”.
En la Wikipedia tenéis más información.
Con tiempo, una cámara y un poco de talento, puedes hacer cosas como esta:
Echarte lejía en el pelo es opcional, si bien me parece recomendable.










Últimos comentarios: