You are currently browsing the monthly archive for Agosto 2009.
Hay muchas madres que no merecen ese nombre. Gracias a Dios que hay otras madres que se preocupan de sus hijos y están decididas a protegerles de todo. Sin ir más lejos, ved esta foto de esta amantísima y protectora madre. En el texto está escrito: “Melissa Williamson, de 35 años, una residente de la Av. Bullit, está preocupada por el efecto que pueda tener en su hijo (por nacer) el ruido de los martillos hidráulicos”.
Con qué consternación mira al horizonte preguntándose si el niño sufre por el ruido externo y llegando a la inquietante conclusión de que “sí”, justo antes de apretarse otra calada de ducados.
“Tienes que ser el primero, o el mejor, o ser diferente” (Loretta Lynn)
La frase y la foto no tienen por qué tener relación, pero creo que sí la tienen.
… así que recordad que trabajar sonriendo hará que llevéis la espera mucho mejor.
Olvidé comentarlo, pero me di de baja de Facebook hace tiempo. La única razón por la que lo tenía (y no era una buena) era por mi ex. Hace mucho tiempo que me cansé de los concursos de popularidad, y este no me atrae lo más mínimo.Y no sólo es eso. Los comentarios son ridículos, los “tests de personalidad son sonrojantes” y creo que uno tiene un límite de fotos que puede ver en su vida de gente poniendo morritos a la cámara. Yo lo he superado.
En Facebook hay una opción que sirve para dar de baja la cuenta, y muy agustito la usé al día siguiente de llegar de Londres si no recuerdo mal. En Tuenti no hay opción. Les mandé un correo advirtiéndoles de que quería darme de baja, pero no me han hecho ni puto caso. Paso de entrar siquiera para ver si me han mandado algún mensaje respecto a la baja.
En fin; que estoy muy contento por no tener ni tuenti ni Facebook. Bastante tengo con tener un blog y esforzarme en no quedar continuamente como un gilipollas.
El caso de hoy es la prueba de que a veces sí sirve para algo. Os traduzco como puedo:
ELLA: “¡Dios! Odio mi trabajo. Mi jefe es un pajillero pervertido siempre me está mandando mierdas solo para cabrearme. ¡Pajillero!”
ÉL: “Hola _____. Supongo que te has olvidado de haberme añadido aquí.
Antes que nada, no te tires flores. Segundo, llevas cinco meses trabajando aquí y ¿no te has dado cuenta de que soy gay? No voy pavoneándome en la oficina como una reniona, pero no es lo que se dice un secreto. Tercero, las “mierda” que te pido que hagas se llama “trabajo”, ya sabes, lo que te pago por hacer. Pero el hecho de que seas capaz de joder hasta la más sencilla de las tareas puede haber contribuido a cómo te lo tomas.
Y por último, también pareces haber olvidado que te quedan dos semanas de tu periodo de 6 meses de prueba. No te molestes en venir mañana. Te mandaré la baja por correo y puedes venir cuando quieras a recoger las cosas que te hayas dejado aquí. Y sí, lo digo en serio.”
La versión de Billy Stewart de una canción que me encanta, “Summertime”, que conocí por la versión de Janis Joplin.
“Tu padre es rico / y tu madre es guapa / así que calla, preciosa, no llores”.
Es una de mis canciones preferidas, y definitivamente mi versión preferida de esta canción. Espero que os guste:
¡Hey! Siento la tardanza; si habéis estado leyendo el blog sabéis que estoy de obras en mi casa. Cuando me dijeron que tardarían cuatro días o como mucho cinco, yo, que me creo muy listo, pensé “¡Bah! Si me dicen cinco, ya serán ocho o nueve”. Pues hoy hago mi novena noche y me dicen que hasta dentro de seis días no empezarán siquiera a trabajar. Mientras tanto no puedo venir a vivir a mi casa.
Me han dicho que como son dos personas para tres pisos que hay que hacer, que es muy poco solidario pedir que se den un poco de brillo con mi piso. Lo que por lo visto no sabían es que los otros dos pisos pidieron que les pagasen 900 euros cada uno por las molestias, y yo, que me he tenido que ir a vivir a una casa que no tiene nada, y como soy muy majo, les había dicho que si iban a ser cinco días (pensando en ocho) no pasaba nada; me jodía y no hacía falta que me diesen nada. Pues bien, puta mierda. Además que les estaba pidiendo con toda mi educación que me dijesen siquiera cuando iban a empezar, después de una semana en la que no han hecho más que darme largas, y… bah. A tomar por culo. No os voy a dar también a vosotros la brasa con eso.
Todo esto venía a que siento mi tardanza en actualizar el blog. Espero por el bien de la Gati, por el mío propio, y por el amor de Dios que pronto pueda volver a mi casa, con mi querido internet, mi querida cama, y mi querida luz natural.
A lo que iba:
Hoy he encontrado una página curiosa. Fotografías trucadas en las que cambian la cara de los padres por la de los hijos. Es una chorrada hipnótica de las que tanto me gustan. Si hacéis clic sobre la foto de muestra, veis si os parecen curiosas a vosotros también:
¡Hoy el Persianista cumple ya XX años!
Prefiero no decir la edad porque por coquetería, quizá él quiera conservar este dato en secreto. Yo como buen amigo soy muy discreto, así que prefiero conservar el secreto, un secreto que me llevaré a la tumba si hace falta.
Ahora con mis 28 años recuerdo cuando conocí al Persianista, CUANDO ÉL TENÍA 18 AÑOS Y YO 9
Era amigo de mi tío, y nuestra amistad no era muy madura. Él intentaba hablar tranquilamente con Chano mientras yo me colgaba de sus cuellos o daba patadas para que me hicieran caso, o gritaba como un energúmeno para llamar la atención y congratularme en tocar los cojones al personal. Para mí, mi tío era el tipo más guay sobre la faz de la tierra, y como no tengo hermanos mayores, me encantaba conocer a sus amigos. Éste sin duda parecía el más inteligente de todos ellos, quizá porque sólo me hacía el caso necesario para no ser descortés con mi tío.
El tiempo pasó y crecí. Nos llevábamos genial, pero por supuesto él era ya un tiarrón y yo un niño confundido y cabreado. Él me enseñó prácticamente todo lo que sé sobre conocer a gente, salir, beber, hablar con las chicas sin que me rociasen luego spray de pimienta en los ojos, comportarme, callarme cuando tengo que hacerlo y muchas cosas más. Si en todas estas cosas veis algo malo, tened por seguro que la culpa es mía. Si veis algo bien hecho, igual de seguros podeis estar de que me enseñaron bien.
También ha intentado enseñarme otras muchas cosas, como cocinar, bailar o vestirme con propiedad, y a ser organizado. El hace las cuatro cosas maravillosamente, pero esas asignaturas me las lleva mandando para septiembre desde hace diez años. De verdad que quiero aprenderlas.
Sé positivamente que si no le hubiese conocido, sería ahora de una manera muy distinta. Yo soy un hombre extremista, soñador (iluso, más bien), e inseguro en mi relación con las chicas. El Persianista me ha enseñado a domar el odio, a saber que “nunca llueve como truena”, a decirme que son molinos de viento. Cuando yo gritaba que me casaba, él me pedía que antes de reservar la iglesia, esperase por lo menos a haber hablado con la chica más de tres horas, y cuando sacaba la espada para no envainarla sin sangre, el hombre, suspirando con paciencia, me explicaba que porque me hubiesen dado el cambio no tenían por qué merecer la muerte. Siempre me dice “ante todo, mucha calma”. El caso es que siempre me hace falta, así que siempre acierta. Esa frase tan sencilla que ha tenido que repetirme tantas veces, me ha salvado en muchas ocasiones de que me partiesen la cara, y en otras, de que me hubiese perdido a personas maravillosas.
Joder, pobrecillo. La de chorradas que me ha tenido que aguantar. Pero no sólo es eso… es que el tío ¡las ha aguantado! Y durante tantos años… Y QUÉ PESAO he sido, madre mía. En mi descargo y honor a su paciencia diré que aunque me haya costado, ya me voy enterando de qué es esto de la vida. Ha debido de ser un infierno para un tio tan inteligente y cabal tener al lado a un capullo de mi magnitud.
Hemos pasado de todo juntos, y todavía nos queda el resto de nuestra vida. ¿Qué nos traerá? Ojalá no dejes de ser nunca mi mejor amigo; yo haré lo que pueda por no hartarte y que me acabes mandando a cagar, cosa que para mi sorpresa todavía no has hecho.
¡Qué rabia da, amigos y amigas, tener un amigo así! El tio es muy bueno con todo lo que se me da a mí mal, es mucho más maduro de lo que yo seré nunca, cocina bien, sabe de vinos, baila de miedo, es mejor que yo en todos los juegos a los que hemos jugado, es mucho más generoso que yo, y siempre sabe lo que hay que hacer. ¡Que coño! ¡Si es que el tío hasta plancha bien! Y sobre todo, es de las personas más divertidas que he conocido nunca. ¡Y no tiene novia, señoras! ¿Pero a qué coño estáis esperando?
Es genial hablar con alguien con ese sentido del humor. A mí me gusta mucho leerle aquí, pero no tiene comparación con oirle y hablar con él. Él dice una chorrada, yo digo otra más grande, y ¡cómo improvisa el tío! Como ya nos conocemos muy bien, podemos estar toda la tarde y hasta la noche construyendo una historia absurda con la que nos meamos.
Él siempre bebe Four Roses. Ha sido así desde que le conozco. Antes con Coca Cola normal (como debe ser) y ahora con Coca Cola Light (todos: “buuuuuuuuu”). Yo bebo Johnnie Walker con Coca Cola.
Esta foto que acabo de poner la hice en nuestras últimas vacaciones. Por cierto que en ellas pasó algo curioso:
Estábamos en Torrevieja, en la casa de sus padres. Concretamente en la piscina, jugando al ajedrez. Por cierto, que manda cojones que yo llevase como tres semanas jugando al ajedrez, empollándome libros de aperturas, leyendo lecciones de los maestros, y que luego el muy mamón, poco después de que me preguntase cómo se movía cada ficha, me ganase.
En una de estas partidas en la piscina, él miró a mi espalda, al suelo. Me hizo un gesto. Había un pajarito pequeño que intentaba volar, pero que no era capaz de levantar tres centímetros al vuelo. “¿Te has caído?” le preguntó José Antonio.
Lo curioso es que el pájaro se quedó quieto y le miró. Jose se levantó, fue hacia donde estaba él (sin correr, pero tampoco despacio) y le fue hablando. El pájaro no sólo no intentó huir, sino que le miraba a la cara como si estuviese entendiendo lo que le decía Jose Antonio.
“Estás asustado, ¿verdad? Pues tú tranquilo que yo te subo al árbol”. Yo no me lo explico: el pájaro le escuchaba atentamente y no hizo el mínimo amago de moverse más que para encogerse un poquitín y dejar que Jose le cogiese. Él le cogió despacio, y después, con cuidado, lo elevó hasta un arbolito que había en la piscina, desde donde se habría caído el animalillo. Luego volvió y continuamos la partida. Al rato, otros pájaros vinieron a buscar al pájaro y desapareció.
Ya digo que me ha pasado de todo con Jose. ¡Hey! ¡Hasta vimos un O.V.N.I.! Lo juro. Pero eso es otra historia.
Por supuesto que hemos discutido también, y que ha habido momentos malos. Él también tiene defectos, pero tened en cuenta que los delitos habrán prescrito ya, y que si nadie ha mirado en aquél tubo, probablemente los cuerpos se hayan desintegrado ya.
Ahora en serio… ¿queréis que os cuente la la frecuencia con la que va a mear una vez que empieza a partir de una copa determinada? ¡Puf!
Tengo el agradable presentimiento de que las cosas están a punto de cambiar para bien, de que pronto conocerás a una chica acojonante y que pronto vas a conocer (otra vez) la felicidad. Eso es una corazonada, pero de algo sí que estoy seguro: te mereces todo lo bueno que te pase.
Ya acabo de esta parrafada pasándome por el arco del triunfo el derecho a la privacidad, y poniendo alegremente esta foto retocada de el susodicho. ¿Que por qué le pongo efectos y tonterías a las fotos? Pues a modo de homenaje, y porque me sale del pito y tengo un blog pa ponerlo. Y el que no tenga, que pague una prenda.
Allá va:










Últimos comentarios: