Estás navegando por los archivos mensuales para septiembre 2009.

La chica que se hacía llamar “Co|DNeSS” y que ya hace mucho tiempo que no pasa por aquí, me enseñó esta canción. Nada más oirla le dije que era una puta mierda. Luego me di cuenta de que la canción se me había alojado en la cabeza y ya no podía hacer nada, así que empecé a escucharla una y otra vez. Pronto tuve que reconocer que, aunque no entendiese por qué, la canción me gusta mucho. ¡Hasta pedí consejo a mis amigos para ver qué opinaban de la canción!

Vosotros me diréis qué os parece:

Mi madre (Isabel) cumplió cincuenta tacos el pasado viernes. ¡Qué santa mujer!No sé qué haría sin mi madre. Cualquiera que me conozca un poco sabrá que soy uno de esos que, si les sale un agujero en el calcetín, le hago un nudo en la punta. Por eso también es evidente que sin mi santa madre estaría a estas alturas carcomido por cualquier cosa y famélico. Además de eso, si la conociéseis, os caería genial. ¡Hacedme caso! En eso he tenido una suerte que no le envidio a nadie.

Como modesto homenaje a una mujer tan genial, comparto con vosotros su canción favorita. “La casa del sol naciente”, una canción tradicional en su versión favorita, la de Los Animals. Cada vez que mi padre cogía la guitarra, mi madre siempre insistía para que tocase esta canción. Por eso fue la primera canción que yo aprendí a tocar a la guitarra, aunque en mi caso más que versión era masacre.

¡Felicidades, madre!

No os engaño: seguro que estáis de acuerdo.

Hoy he leído un curioso artículo en el NYTimes: un abogado ha recopialado las últimas frases que los condenados a muerte pronunciaron justo antes de su ejecución, cuando se les da la oportunidad de decir algo. No son grandilocuentes, y algunas son bastante absurdas.

En las películas el guionista habría roído un buen rato el boli para dar con las palabras justas. Los ajusticiados, sin embargo, no tienen ningún papel escrito. Lo que dicen lo hacen sabiendo que nunca más pronunciarán nada, que están corriendo los segundos del último minuto de su vida, y que, cuando éste acabe, sus seres queridos les verán morir desde el otro lado de un cristal. Debe ser difícil pensar con tanta adrenalina.

Me ha parecido curioso leer el artículo, y os lo traigo traducido:

“[Las últimas noticias sobre ejecuciones] me hicieron recordar un archivo sobre las últimas palabras de los prisioneros ejecutados que encontré en la web del Dpto. de Justicia Criminal de Texas mientras investigaba sobre libertades condicionales. La entrada más antigua del archivo es del 7 de diciembre de 1982; la más reciente se añadió después de que Stephen Moody fuese ejecutado el jueves por inyección letal como castigo por un asesinato.

Lo que sigue son las frases anotadas de las últimas frases de los presos en Texas. Las frases, pronunciadas antes miembros de su familia, familiares de las víctimas, amigos y prensa, se presentan en órden cronológico:

¿Adelante?

Nada que pueda decir puede cambiar el pasado.

Me he quedado sin voz.

Me gustaría decir adiós.

Mi corazón está haciendo ba bumb ba bump ba bump.

¿Está el micro encendido?

No tengo nada que decir. Simplemente siento lo que hice.

Estoy nervioso y me es difícil concentrarme. A veces no sabes qué decir.

Tío, hay un montón de gente ahí.

He venido aquí hoy a morir, no a hacer discursos.

¿Dónde está la madre del Sr. Marino? ¿Recibió mi carta?

Quiero preguntar si me perdonáis de corazón. No tenéis por qué.

Me gustaría poder morir más de una vez para decirlos cómo de arrepentido estoy.

¿Podrías decirle por favor a esa señorita de ahí…?¿puedo verla? No me está mirando. Quiero que entienda algo, no me guarde rencor. Quiero que lo entienda. Por favor, perdóneme.

No creo que el mundo sea un lugar más seguro sin mí.

Lo siento.

Quiero decirle a mi madre que la quiero. La he causado tanto dolor, y a mi familia y eso. Me duele el hecho de que a ellos les va a doler.

Me lo tomo como un hombre

Preparad las maletas y encended el motor. Me voy a casa.

Pueden ejecutarme pero no pueden castigarme, porque no pueden ejecutar a un hombre inocente.

No podría soportar la perpetua.

Dije que iba a contar un chiste. La muerte me ha liberado. Ese es el mayor chiste.

Para mi dulce Claudia: te quiero.

Cathi, sabes que nunca quise hacerte daño.

Te quiero, Irene.

Decidle a mi hijo que le quiero.

Decidle a todo el mundo que me harté de pollo y chuletas de cerdo.

Agradezco la hospitalidad que vosotros, chicos, me habéis mostrado, y el respeto, y la última cena estaba realmente buena.

La razón por la que tardaron tanto es porque no podían encontrar una vena.

Ya sabéis cuánto odio las agujas… decidle a los chicos del corredor de la muerte que no llevo pañales.

Señor, elevo tu nombre a las alturas.

De Alá venimos y a Alá debemos volver.

Para todos los encarcelados: mantened la cabeza alta.

El corredor de la muerte está lleno de corazones solitarios y mentes borradas.

Se cometen errores, pero con Dios todas las cosas son posibles.

Soy responsable de que hayan perdido a su madre, su padre y su abuela.

Nunca quise que se los arrebatasen. Perdonadme por lo que hice.

No puedo deshacerlo.

Señor Jesús perdona mis pecados. Por favor perdóname por los pecados que puedo recordar.

Toda mi vida he estado encerrado.

Dadme mis derechos. Dadme mis derechos. Dadme mis derechos. Devolvedme mi vida.

Estoy cansado.

Me merezco esto.

Una vida por una vida.

Es mi hora. Es mi hora.

Estoy preparado, guardia.”

” No se enamore nunca de ninguna criatura salvaje, Mr. Bell. Esa fue la equivocación de Doc. Siempre se llevaba a su casa seres salvajes. Halcones con el ala rota. Otra vez trajo un lince rojo con una pata fracturada. Pero no hay que entregarles el corazón a los seres salvajes: cuanto más se lo entregas, más fuertes se hacen. Hasta que se sienten lo suficientemente fuertes para huir al bosque. O subirse volando a un árbol. Y luego a otro árbol más alto. Y luego al cielo. Así terminará usted, Mr. Bell, si se entrega a alguna criatura salvaje. Terminará con la mirada fija en el cielo. “

Truman Capote – Desayuno en Tiffany’s

Por muchas razones, esta es una de mis canciones favoritas. Conocí la música a partir de escuchar compulsivamente una cinta que me hizo Chano de Los Beatles (en la que se molestó en dibujar caricaturas de los componentes y había copiado la tipografía de su nombre) y funcionaba perfectamente como interruptor para encender luces que hasta entonces no se había encendido nunca. A mi padre también le encantan los Beatles, aunque él no me dejaba ni estornudar a tres metros de los discos. He oído mucho, muchísimo a los Beatles, pero por alguna razón, esta canción no la oí hasta el momento justo.

Se la escuché por primera vez cantar a una judía americana triste. La misma que me había dado un buen consejo: no debo fiarme de nadie a quien no le gusten Los Beatles. Así hago.

Por si os gusta y no se os da bien el inglés, os he puesto la letra debajo y la he traducido también (aunque ya sabéis que yo hago las traducciones por escritura automática como Dios me da a entender, así que…)

Al oirla me vienen un montón de buenos recuerdos tristes. Espero que en algún momento, esto sea justo lo que necesitábais oir. Eso es exáctamente lo que me ha pasado a mí esta tarde.

Lyrics:

Once there was a way to get back homeward
Once there was a way to get back home
Sleep pretty darling do not cry
And I will sing a lullaby

Golden slumbers fill your eyes
Smiles awake you when you rise
Sleep pretty darling do not cry
And I will sing a lullaby

Once there was a way to get back homeward
Once there was a way to get back home
Sleep pretty darling do not cry
And I will sing a lullaby

Letra:

Una vez hubo una manera
De volver camino al hogar
Una vez hubo una manera
De volver a casa.
Duerme cariño, no llores
Y cantaré una nana.

Sueños dorados te llenan los ojos
Las sonrisas te despiertan al levantarte
Duerme cariño, no llores
Y cantaré una nana.

Una vez hubo una manera
De volver camino al hogar
Una vez hubo una manera
De volver a casa.
Duerme cariño, no llores
Y cantaré una nana.

[Actualización] El amigo J.L. que es un verdadero Beatlemaníaco (hasta el punto que se sabe de carrerilla los nombres de los cuatro componentes) me ha enseñado que la letra es una adaptación de McCartney de un poema que aparece en la obra “Patient Grissel“. Lo que estáis aprendiendo en este blog, madre mía…

“Cuando siento que voy a vomitar un conejito me pongo dos dedos en la boca como una pinza abierta, y espero a sentir en la garganta la pelusa tibia que sube como una efervescencia de sal de frutas. Todo es veloz e higiénico, transcurre en un brevísimo instante. Saco los dedos de la boca, y en ellos traigo sujeto por las orejas a un conejito blanco. El conejito parece contento, es un conejito normal y perfecto, sólo que muy pequeño, pequeño como un conejilo de chocolate pero blanco y enteramente un conejito. Me lo pongo en la palma de la mano, le alzo la pelusa con una caricia de los dedos, el conejito parece satisfecho de haber nacido y bulle y pega el hocico contra mi piel, moviéndolo con esa trituración silenciosa y cosquilleante del hocico de un conejo contra la piel de una mano. Busca de comer y entonces yo (hablo de cuando esto ocurría en mi casa de las afueras) lo saco conmigo al balcón y lo pongo en la gran maceta donde crece el trébol que a propósito he sembrado. El conejito alza del todo sus orejas, envuelve un trébol tierno con un veloz molinete del hocico, y yo sé que puedo dejarlo e irme, continuar por un tiempo una vida no distinta a la de tantos que compran sus conejos en las granjas.”

La carta completa, aquí.

“Trabajo en una clínica veterinaria. Cuando practicamos la eutanasia a una mascota te damos la opción de quedarte en la habitación con ellos o irte. Quédate siempre. Ellos te buscan cuando te has ido”.

En las vacaciones aproveché para hacer un día de ayuno, que me sentó muy bien. Claro que lo suyo es ayunar muchos más días, pero tengo una hernia de hiato muy maja y además aconsejaban que el primer ayuno fuese de un día. Os puedo asegurar que las tostadas que desayuné al día siguiente con Elena me supieron a gloria.

Hay gente biológicamente incapaz de sentirse saciado de comida. Son los pacientes con síndrome de Prader-Willi:

“Este síndrome altera el funcionamiento del hipotálamo, una sección del diencéfalo cuyas funciones incluyen, entre otras, el control del apetito: carecen de sensación de saciedad. La observación clínica y algunos trabajos de investigación, han demostrado una diferencia entre “sensación de hambre” y “falta de saciedad”. Un error muy común es pensar que la búsqueda incesante de “comida” se debe a un “hambre excesiva”. La alimentación de las personas con SPW necesita estar supervisada constantemente, además de seguir una estricta dieta.”

¿Os suena esta cara?

Pues sí, este es el bueno de Rodney Dangerfield. Bueno, era. Y era realmente bueno el cabronazo. Le habéis podido ver en pelis, o cuando le puso la voz y personalidad al hijo del señor Burns en Los Simpsons (en la versión original, claro).

El otro día salió a una conversación que tuve con El Persianista y me puse a decirle frases que recordaba de él. Eran muy buenas, pero eran pocas, así que aprovecho para no tener que tirar de memoria. Algunas me las habréis oído porque me encantan.

Hoy os traigo un montón de frases de Rodney Dangerfield en español (traducidas al vuelo por un servidor, y como Dios le ha dado a entender, desde un montón de páginas) para que las disfrutéis. ¡Que os molen!

Crecí en un vecindario muy duro. Ponía mi mano en la pared y sentía otra mano.

Está claro que mis padres me odiaban. Mis juguetes para el baño eran una tostadora y una radio.

Bebo demasiado. La última vez que tuve que dar una muestra de orina, tenía una aceituna.

Tengo unos hijos guapos. Gracias a Dios que mi mujer me engaña.

No he hablado mi mujer en años: no quiero interrumpirla.

Una chica me llamó el otro día y me dijo “Ven, no hay nadie en casa”. Fui. No había nadie en casa.

Me encontré con las autoridades sanitarias: me ofrecieron un cigarrillo.

Recuerdo cuando me secuestraron y le mandaron un trozo de mi dedo a mi padre. Él dijo que quería más pruebas.

Anoche salvé a una chica de ser atacada. Me controlé.

Le dije a mi dentista que mis dientes están amarilleando, y me aconsejó una corbata marrón.

Era tan feo que mi madre me alimentaba con un tirachinas.

Trabajé en una tienda de animales: la gente solía preguntar cómo de grande iba a hacerme.

Si no fuese por los carteristas, no tendría vida sexual en absoluto.

Es duro estar casado. Mi mujer besa al perro en la boca, pero aún así se niega a beber de mi vaso.

Mi padre llevaba en la cartera la foto del chico que venía en la cartera al comprarla.

Mi matrimonio está en un buen momento: mi mujer lo ha dejado con su novio.

Mi madre no me daba el pecho: decía que sólo me quería como amigo.

Mi psiquiatra me dijo que estaba loco y le dije que iba a pedir una segunda opinión. Me dijo “vale: también es usted feo”.

El otro día al abrir la puerta me encontré a mi mujer en un picardías. Desafortunadamente, ella era quien estaba volviendo a casa.

Dormimos en habitaciones separadas, cenamos separados, tomamos las vacaciones por separado. Estamos haciendo todo lo que podemos por mantener nuestro matrimonio unido.

Cuando era pequeño y jugaba en la arena, el gato no paraba de intentar taparme.

Cuando era pequeño mis padres se mudaban mucho, pero siempre les acababa encontrando.

Cuando nací era tan feo que el médico abofeteó a mi madre.

Mi psiquatra dijo que mi mujer y yo deberíamos tener sexo cada noche. Ahora casi nunca nos vemos.

Menuda infancia tuve: cuando di mi primer paso mi padre me puso la zancadilla.

Mi perro no me respeta. Se queda ladrando en la puerta. No quiere salir: quiere que me vaya.

Mi mujer y yo estuvimos felices durante veinte años. Luego nos conocimos.

Cuando nací, el médico fue a la sala de espera y le dijo a mi padre: “Lo siento. Hemos hecho lo que hemos podido, pero se ha abierto camino”.

Mi padre era imbécil. Trabajaba en un banco y le cogieron robando bolis.

Una vez me perdí. Vi a un policía y le pedí que me ayudase a encontrar a mis padres. Le dije “¿Cree que les vamos a encontrar?”. Él dijo “No lo sé, chaval. Hay demasiados sitios donde podrían esconderse”.

Soy muy mal amante. Una vez descubrí a un mirón porque empezó a abuchearme.

Mi mujer no es muy lista. El otro día ella estaba en la tienda, y mientras se dirigía al coche, ¡alguien lo robó!. Le dije “¿Viste al ladrón?”. Ella me dijo “No, pero pude coger la matrícula”.

Una vez una prostituta me dijo que le dolía la cabeza.

A mi mujer le encanta hablar conmigo durante el sexo. El otro día me llamó desde un hotel.

De pequeño era muy pobre. Si no hubiese sido un chico, no hubiese tenido nada con lo que jugar.

Mi dentista tiene muy mal aliento. Cuando fuma, echa aros de cebolla.

Nadie me respeta: cuando era un niño y jugaba al escondite, nadie me buscaba.

Cuando mi mujer se examinó del carné de conducir, se puso muy contenta. Sacó 18 de 20. Dos tipos pudieron esquivarla.

Os lo aseguro: mi mujer no sabe cocinar. En mi casa rezamos DESPUÉS de comer.

Fui al médico el otro día y me dijo “Tengo malas noticias y buenas noticias. La buena noticia es que ¡van a ponerle tu nombre a una enfermedad!”

Mi mujer y yo ya no practicamos sexo: nos desnudamos y ya no podemos parar de reirnos.

Vaya perra que tengo. Anoche se meó cuatro veces en el periódico. Tres de ellas mientras lo estaba leyendo.

Vaya perra que tengo. Intenté cruzarla. Quiere cincuenta galletas a cambio.

Fijáos lo malo que era el hotel, que me robaron la toalla.

Es duro estar casado. Mi mujer me dice que no porque está cansada, y entonces se reclina y se pone a leer un libro.

Mi mujer es tan gorda que cuando se tumba en la playa la gente siente lástima e intenta hacerla rodar hasta el mar.

Es tan gorda que su bañador tiene estrías.

Un día le pedí al taxista que me llevase a donde pudiese encontrar un poco de acción. Me llevó a mi casa.

Mi mujer cocina fatal. Tengo el único perro que pide alka-seltzer.

Menudos hijos tengo. Pegan gusanos con esparadrapo a los bordillos para ver herniarse a los pájaros.

Vengo de un barrio muy malo. Cada vez que cierro la ventana le pillo los dedos a alguien.

Intenté robar, pero se me daba fatal. En un avión mientras volábamos le robé la cartera a un tipo y eché a correr.

Estoy en una edad en la que quiero dos chicas. Así, si me duermo, tienen alguien con quien hablar.

Mi mujer no es muy lista tampoco. Le dije que los niños se estaban echando a perder, y me dijo “todos los niños huelen así”.

Vengo de un barrio muy malo: me compré una cama de agua y había un cadaver en el fondo.

Descubrí que sólo hay una manera de parecer delgado: salir con gordos.

Con las chicas no doy una. Tenía una cita con una chica que tenía espejos por todo el dormitorio. Me dijo que fuese a su casa y llevase una botella. Llevé una de cristasol.

Me lo pasé genial la semana pasada. Hice un show; todos los espectadores eran enanos. Al final se pusieron de pie para aplaudirme. ¡Ni siquiera me di cuenta!

Tenía mucho acné de jóven. Una vez me quedé dormido en la biblioteca y cuando me desperté, un ciego me estaba leyendo la cara.

Vengo de un barrio muy malo. En la biblioteca hay un cartel en el que pone “Cierra la puta boca”.

Vengo de un barrio muy malo. En mi barrio los niños roban tapacubos, pero de los coches en marcha.

La semana pasada se me prendió fuego la corbata. Alguien intentó apagarla a hachazos.

Me subí a una azotea para suicidarme. Enviaron a un sacerdote para que me disuadiese. Cuando llegó a la azotea me dijo “En sus marcas…”

Me da pena la gente bajita. Cuando llueve son los últimos en enterarse.

:D

Por lo que cuentan en la Wikipedia, el pobre tuvo que aguantar toda su vida que todo el mundo le tratase como el personaje perdedor que encarnaba en sus actuaciones. Parece ser que a pesar de esa imágen, era un hombre “elegante, caballeroso, sensible e inteligente”. No me extraña nada.

Aquí podéis ver una foto de él con su mujer, y así os quitáis la curiosidad de si la tal señora es como la pintaba en sus actuaciones.

Cada cuerpo tiene

su armonía y

su desarmonía.

En algunos casos

la suma de armonías

puede ser casi

empalagosa.

En otros

el conjunto

de desarmonías

produce algo mejor

que la belleza.

(Mario Benedetti)

¡Hey!¡He vuelto! :)

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