Perdonad que no haya escrito esta semana: Elena tiene un problemilla y estamos intentando ver cómo lo solucionamos juntos.
Hoy he encontrado esta foto de una despedida en una página rusa. Podéis hacer clic para agrandarla:
A partir de mañana se habrá solucionado el problema y podré venir con más movidas.
¡Da svidania!


6 comments
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29 Octubre 2009 a 12:09
Compostelana
Pues sí que estamos bien… Hemos pasado de las peroratas en inglés a los palabros en ruso. Casi, casi, que prefiero el inglés, al menos entiendo un pelín más.
2 Noviembre 2009 a 16:52
El persianista
Yo creo que como estaba en ruso, ha entendido que era una despedida cuando realmente es un cuadro de Antonio López…
¡No te doy svidania!
2 Noviembre 2009 a 17:12
esrarodorarse
Jajaja. Qué chorrada lo de la svidania, y la gracia que me ha hecho.
De todas maneras, para que te enteres como yo, me dijo el otro día Elena que se lee como “da”, pero en nuestro alfabeto se escribiría “do”.
La tengo frita a Elena pidiendo que me enseñe ruso. Yo de cuando fui ahí me había aprendido algunas frases y palabras sueltas. ¿Os lo he contado? Me da igual. Lo cuento otra vez:
Inteligente de mí, pensé que una vez que había repasado las frases de uso corriente, para qué iba a apuntarlas si total tengo un intelecto superior. Pues eso, que se me olvidaron según estaba saliendo de mi casa el día del viaje.
¿Consecuencias? No recordaba cómo se pronunciaba la palabra “agua”, que es algo así como “vadá”, pero que a buenas horas lo recordé: me tiraba andando horas y horas en Moscú, y al llegar a un bar intentaba decir “agua” en todos los idiomas conocidos por el hombre (de este hombre que soy, claro), incluso hacer el ruido del grifo. Ningún camarero me entendió. Así que como la alternativa era la muerte por deshidratación, tenía que pedir lo que sí recordaba: cerveza, que se pronuncia (lo juro) “piva”. Los camareros se congratulaban por entenderme, y me ponían cervezacas rusas (muy ricas, eso sí). Así me pasaba, que llegaba cansado de andar y me cogía unos pedos yo solo, que le daba la mano al mismo dos o tres veces. No, nunca me acordé de preguntarlo en el hostal antes de salir por ahí.
Otra consecuencia fue que me di el lujazo de decir una frase absurda a mucha gente. La expresión “no le entiendo” se pronuncia más o menos “ye ni pa nimayu”. El caso es que yo, para acordarme, me había creado una regla memotécnica (no es “nemotécnica”, listos, porque esta era una regla para memos). La regla no era otra que ensayarla como la pronunciación más parecida en español: “Ya no hay pan en mayo” dicho muy deprisa.
Estando ahí me acordaba del equivalente, pero no del original. Al principio intenté decirlo más o menos en ruso, pero luego me pareció mucho más guay contestar a un ruso de dos metros “ya no hay pan en mayo” con cara de circunstancias.
Y esperad, que lo mismo os lo cuento otra vez más en un futuro próximo. Como decía Benito, “no voy a haber introducido yo el gotelé en España para que se quede anticuado en veinte añitos”. Las anécdotas me tienen que durar.
¿Os he contado que vi un OVNI?
3 Noviembre 2009 a 15:50
H Muda
A mi me gusta imaginarme que el otro interlocutor era de Huelva y respondió:
“¡¿Que no hay pan en mayo?!, ¡me cago en todo!, ¡odio los putos colines!”
3 Noviembre 2009 a 16:59
El persianista
Ja, ja, ja…
Tengo que hacer una advertencia al respetable: cuando Edu diga “he visto…” quiere decir realmente: “estaba mirando en esa dirección donde ocurre tal cosa y sin las gafas puestas (porque las tiene guardadas siempre en su bolsillo/mochila/se las dejó en casa) creí ver “algo” que se parecía a… (objeto volador no identificado en este caso)…
Y que conste (que me consta de primera mano, vamos) que sí lo vio, pero es que nuestro amigo coqueto/descuidado, no se pone las gafas ni para jugar a los dardos.. y luego gana encima, el muy truhán, pero por estadística, no porque vea bien la diana, claro.
En cualquiercaso vio un OVNI…
4 Noviembre 2009 a 10:24
Compostelana
Si ya decía yo…
Cuando Edu baja (muy de vez en cuando, eso sí) a fumarse un cigarro y se lo termina, el pobre siempre lo lanza desde una distancia muy muy corta a un cenicero con piedras de casi medio metro de diámetro y casi nunca atina… Al final se pasa la mañana (lo digo por exagerar, como mucho serán un par de veces…) haciendo flexiones para recoger sus colillas del suelo, que Edu, lo que se dice ver, no verá mucho, pero como limpísimo y educado, el que más.
Un besote con mucho cariño, Edu