Estás navegando por los archivos mensuales para febrero 2010.
Todo lo contrario
-Veamos –dijo el profesor-. ¿Alguno de ustedes sabe qué es lo contrario de “in”?
-”Out” – respondió prestamente un alumno.
-No es obligatorio pensar en inglés. En Español, lo contrario de “in” (como prefijo privativo, claro) suele ser la misma palabra, pero sin esa sílaba.
-Sí, ya sé: insensato y sensato, indócil y dócil, ¿no?
-Parcialmente correcto. No olvide, muchacho, que lo contrario del invierno no es el vierno sino el verano.
-No se burle, profesor.
-Vamos a ver. ¿Sería capaz de formar una frase, más o menos coherente, con palabras que, si son despojadas del prefijo IN, no confirman la ortodoxia gramatical?
-Probaré, profesor: “Aquel dividuo memorizó sus cógnitas, se sintió fulgente pero dómito, hizo ventario de las famias con que tanto lo habían cordiado, y aunque se resignó a mantenerse cólume, así y todo en las noches padecía de somnio, ya que le preocupaban la flación y su cremento.”
-Sulso pero pecable –admitió sin euforia el profesor.
Después de la primera entrega, hoy os traigo esta maravilla como tratamiento de choque para purgaros de Chambao, El canto del loco, Amaral, y demás música de los 40 principales.
Se llama Nowhere to run. Espero que a vosotros os traiga unas imágenes tan bonitas como las que me trae a mí. Se hizo muy popular entre las tropas destinadas a Vietnam, y supongo que tiene algo que ver con no ser el único al que le da buen rollo.
Esta belleza es obra de una artista llamada “Dawn M. Schiller”, y podéis ver muchas más en esta galería o en su página web.
Encuentro
¿Por qué te contemplo? ¿Por qué te toco? ¿Qué busco en ti,
mujer,
Que he de apresurarme para estar contigo una vez más?
¿Por qué debo sondear nuevamente tu nada abisal
Y extraer nada más que dolor?
Fijamente, fijamente miro tus ojos acuosos; pero no quedo más
convencido
Ahora que alguna otra vez
De que sólo son dos espejos que reflejan la luz del
firmamento,
Eso y nada más.
Y aprieto tu cuerpo contra mi cuerpo como si esperara abrirme
una brecha
Directamente a otra esfera;
Y me esfuerzo por hablar contigo con palabras más allá de mí
palabra,
En las que todas las cosas son claras,
Hasta que exhausto me hundo una vez más en tu nada abisal
Y la fría nada de mí:
Tú, riendo y llorando en este cuarto ridículo
Con tu mano sobre mi rodilla;
Llorando porque me crees perverso y desdichado; y riendo
Por hallar nuestro amor tan extraño;
Con la vista mutuamente clavada en una última esperanza,
ciega y desesperada,
De que el mundo entero cambie.
Macarra contra un tipo de 67 años se lleva su merecido.
Hoy, el supernotición que te cagas es que vuestro servidor cumple 29 añazos ya.
Parece que fue ayer cuando me hartaba a golosinas hasta que me dolía la tripa, leía libros de aventuras como un poseso, y me lo pasaba pipa viendo pelis de Bud Spencer. Hoy, cuatro años después de estas cosas, ya noto que me hago mayor.
Veo a los chavales jóvenes haciendo tonterías y dibujo una tierna sonrisa mientras pienso en la patada que les daría en la nuca por ser tan bobo-chorras. Además, ya voy notando un impulso natural en las meninges que me impele a echarle la bronca a los autobuseros, o a quejarme de cualquiera diciendo “no sé dónde vamos a parar” poniendo cara de circunstancias. De hecho ya me voy decidiendo a preguntarle al farmacéutico si lo que anuncia Concha Velasco para “esas pequeñas pérdidas” es sólo para chicas, y si es así, pedirles unos huggies.
Como buen niño carca que he sido siempre, nunca me ha pegado mucho ninguna edad. Esto no tiene por qué ser bueno, claro, pero como siempre he sido igual, pues tengo ahí una camita de recelos e ilusiones tontas que ya tienen mi forma. Estoy muy a gusto así, aunque algunos dicen que estoy loco; pero no loco de “me voy a tomar un helado en invierno porque estoy loco”, sino más bien “nosotros, el jurado, declaramos al acusado Eduardo Martínez…”.
He recibido muchos regalos maravillosos (no tengáis en cuenta el órden): la mamá de Compostelana está ya recuperada de un susto gordo, la mamá de El Persianista se está recuperando maravillosamente de un problemilla (y por cierto, con lo encantadora que es su madre, yo no sé de dónde ha sacado él los genes), Elena ha conseguido un trabajo que le hacía muchísima ilusión conseguir, y me han contado que mi prima pequeñita se ha puesto triste porque quería ir a jugar con Edu y le han dicho que no se podía (y además, escribo babeando, ha dicho que quería que fuese sábado ya para venir a jugar conmigo). Esperaba una buena noticia para Lidia, y todavía no sé qué ha pasado, pero si ha salido bien, me alegraré muchísimo.
Por todas esas cosas me he alegrado muchísimo, y por cada una de las cosas buenas que le pasan a gente tan maravillosa como la que me ajunta. Muchas gracias por todo. Y para aquellos que estáis pasando un mal momento, ya sabéis que los arriba mencionados por ser amigos míos son amigos vuestros, y que como están contentos no tienen excusa para no dejaros pasta.
Los que me hayan felicitado son cojonudos, y los que no, no os lo tengo en cuenta porque yo soy de los que sigo cayendo cada vez que me advierten de que este año Navidad cae en martes y trece.
En fin, que con vosotros es muy fácil estar tan contento como estoy en mi cumpleaños, y sólo puedo pedir muchos más años de felicidad para vosotros y la suerte de compartirlos.
Quiero aclarar que esta entrada del blog competirá con muchas posibilidades en las olimpiadas internacionales de discursos moñas, y que ese es el único motivo de tanto azúcar y esponjosidad. Para escribirlo he tenido que morder un palo, pero sustituid “morder” por “echar espumarajos” y “palo” por “portera”.
¡Un abrazo muy fuerte a todos!
Hace tiempo os hablé de una página para chuparse los dedos. El artículo se llamaba “Cosas que vosotros no sabéis y yo sí porque soy más guay II: La fiera literaria“.
Si no habéis probado ir a esa página y beberos todas las críticas, no sé a qué esperáis.
En “Cuadernos críticos” (otra página de críticas acompasadas, en este caso firmadas por Clandestino Menéndez, que es otro tipo cojonudo) he leído la que corresponde a la última novela de Dan Brown “El símbolo perdido”. Ahí he llegado a este párrafo, que me dan ganas de enmarcar:
“Ignora el hombre que, mediante ese truco, Mal´akh acaba de introducir en el edificio “un poderoso objeto”, “Un regalo para el único hombre en la Tierra que me puede ayudar a obtener lo que busco”, concluye en plan misterioso.
Este recurso a la última frase enigmática del malvado donde se deja entrever que está tramando algo fatal ya la ha usado Brown lo menos cuatro veces en lo que llevamos de novela. Me parece a mí una técnica algo burda, algo así como si para crear misterio otro novelista hiciera a su malvado ir mascullando a cada poco: “¡la que estoy preparando!, ¡la que voy a liar!, se va a armar gorda!” Parecido a los feriantes que a voz en grito intentar atraer gente a su tómbola: ¡Siempre toca, siempre toca, un pito o una pelota!
¡Pero qué hacéis en mi blog todavía! ¡Id corriendo a leer más!
De pequeño me encantaba disfrazarme. ¿Y a vosotros?
Se acerca el carnaval y ya he pensado mi disfraz. Creo que va a ser barato y genial, pero eso lo juzgaréis cuando ponga las fotos.
He encontrado una página en la que hay fotos antiguas de niños disfrazados de superhéroes. ¿Hay algo más bonito que ver a un niño orgulloso con su disfraz? ¡NO! Ni siquiera un erizo masticando una zanahoria.
La página se llama “Growing Up Heroes”, y podéis entrar haciendo clic en esta foto de ejemplo.
Lo siento mucho: he vuelto otra vez. Ya podré escribir como antes: diariamente, con el gusto que me caracteriza, y vestido con mi pijama de Spiderman.
Ya que habéis sido buenos en mi ausencia y no habéis aprovechado para dejarme todo esto lleno de orín, pintadas de quién quiere a quién, y colillas a medio aplastar, os recompensaré con las tres virtudes que me caracterizan porque no tengo más: cariño, humildad, y mi pijama de Spiderman.
Para los que os gustan las fotos, hoy os traigo el resumen de mi vida laboral, un psiquiátrico abandonado, una foto de empresa de la época a la que pertenezco mentalmente por derecho, una casa de sueño, dónde me veo yo dentro de cuarenta años, y un tipo que muestra su antirrobo.
Para los que os gusten los vídeos, éste que es cojonudo y me ha mandado mi chica:
Para quien le gusten los enlaces: una maravillosa página encargada de reunir fotos de papás de vacaciones.
Y para los que disfruten con la lectura, algo que escribió Antonio Machado:
La mano del piadoso nos quita siempre honor;
mas nunca ofende al damos su mano el lidiador.
Virtud es fortaleza, ser bueno es ser valiente;
escudo, espada y maza llevar bajo la frente
porque el valor honrado de todas armas viste:
no sólo para, hiere, y más que aguarda, embiste.
Que la piqueta arruine, y el látigo flagele;
la fragua ablande el hierro, la lima pula y gaste,
y que el buril burile, y que el cincel cincele,
la espada punce y hienda y el gran martillo aplaste








Últimos comentarios: