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Cuento anónimo chino:

Había una vez un hombre rico en el Reino de Sung. Después de un aguacero el muro de su casa empezó a desmoronarse.

-Si no reparas ese muro -le dijo su hijo- por ahí puede entrar un ladrón.

Un viejo vecino le hizo la misma advertencia.

Aquella misma noche le robaron una gran suma de dinero al hombre rico, quien elogió la inteligencia de su hijo, pero desconfió de su viejo vecino.

El amigo Persianista me manda este mensaje para todos vosotros:

“Hola a todos.

El próximo 1 de agosto es mi cumpleaños. 38 primaveras ya, que se dice pronto…
Bueno, a lo que iba: el tema es que como este año mis padres ya piensan que soy lo suficientemente mayor para celebrar el cumple como yo quiera (eso y que el juez me ha dado la razón, claro está), os quería invitar a tomar unas cañas por el centro, salvo que os atraiga más la idea de los sandwiches de foei-gras, ganchitos y pitusa cola, que mi madre estaría encantada…
Ya sé que es una fecha mala por las vacaciones, pero si alguien se queda ese finde en Madrid y no tiene nada mejor que hacer, está invitado. Y por favor, ¡que nadie retrase sus vacaciones para venir a mi cumpleaños! ¡que ni se le ocurra!, que no me perdonaría que perdiéseis un día de descanso por mi culpa… ja, ja, ja… (sí, cabrones, sí, ya podéis replegar el dedo corazón que os he visto a todos el gestito…)
El día, hora y sitio lo tenéis en la invitación adjunta (es que me quedaban todavía de otros cumples y tenía que aprovecharlas).
Os espero.
Si estáis dudando entre ir o no ir, tened en cuenta por favor su avanzada edad y pensad que quizá el año que viene ya no esté para estar despierto hasta tarde. :D
¡Ahí nos veremos!

De vez en cuando vuestro humilde servidor pierde gran parte de su parte importante del campo visual. A día de hoy sé que no tiene consecuencias, pero como muchos sabéis me pasé dos años de mi vida pensando que me quedaría ciego en uno de estos ataques, e intentando memorizar la cara de la gente a la que quiero e imágenes bonitas para llevarme a la oscuridad. No lo pensé porque sea un pesimista de esos que van por la calle y piensan “¿A que me quitan lo bailao?”. Es porque me lo dijeron los médicos. Una mujer con el pelo color pollo masticando chicle rosa y visiblemente aburrida me dijo que me quedaría ciego, y que qué se le iba a hacer.Que para lo que me pasaba a mí, no había nada.

Para no aburriros más ni daros más pena, el caso es que fui después a dos médicos especialistas que son unos putos genios y médicos como hay pocos. A los primeros no les sonaba de nada que pudiese pasar algo como lo que me pasaba. Estos dos, en mi primera frase completaron todos y cada uno de los síntomas. A uno de los dos, de hecho, le pasaba también. Espero que no sepáis nunca qué es que os digan que os vais a quedar ciegos en breve para que luego jefes de oftalmología de reconocidos hospitales sacudan la cabeza y te digan “ni puto caso”.

Ambos me dijeron que normalmente lo que me pasa a mí va acompañado de un dolor de cabeza acojonante. El que lo padecía me contaba que después de esto, él tenía que encerrarse a oscuras y tomar la medicación porque la migraña era insoportable. Dijo que se alegraba mucho de que a mí no me pasase. No le di un abrazo y besos en la calva porque hubiese sido violento, pero os aseguro que se me quedó una sonrisa como la que tendría un gilipollas en una fábrica de globos. De todas maneras, por mis antecedentes familiares voy a una revisión anual con uno de estos genios, y he de decir que cuando uno ve cómo trabaja un médico de verdad, se congracia un poco con el mundo.

Cada vez me pasa menos y con el tiempo se supone que dejará de pasarme, pero cuando me pasa, si estoy currando, tengo que seguir currando y da pena verme. También me ha pasado estando con muchos de vosotros y me habéis visto mover la mano como un imbécil para ver dónde acababa mi campo visual. He intentando describirlo, pero es dificil. Por casualidad, sin embargo, he encontrado una fotografía que os puede dar una buena idea de qué es lo que estoy viendo cuando me véis mover los dedos en el aire como una flamenca:

En este ejemplo concreto, mirad la oreja derecha del chico. Eso es lo que veo cuando os miro la oreja derecha.

Me ha encantado encontrar la fotografía porque en este caso una imágen vale más que mil palabras, y me ayuda mucho porque nunca he sido capaz de explicarlo. La mancha va variando de una vez a otra, pero una vez que se define, es así como se queda. El efecto óptico que ofrecen las líneas de la fotografía, tan incómodo de ver, se parece (aunque no sea lo mismo) a lo que me pasa a mí, y es que dejo de tener información de lo que haya en esa mancha. No veo en negro, sino que de esa parte no me llega información; para que me entendáis, esa parte de la mancha es como si estuviese justo a mi derecha y no alcanzase a verla dentro de mi campo visual.

Es un poco incómodo, sobre todo porque cuando me pasa, tras mostrarse interesados en qué parte de ellos no veo si les miro a los ojos, a la gente siempre se ocurre poner la mano en la parte que no veo y hacerme el “facyu” preguntándome si lo veo. Ole. Pues no lo veo, pero igualmente iréis al infierno. :)

En parte esta es la razón de que me dé mucho miedo conducir, y crea que es muy mala idea. La mancha no se forma en un segundo, sino que va mostrándose poco a poco durante unos diez minutos hasta que toma su forma definitiva. Yo estaba muy tranquilo pensando que cuando eso me pasase, si iba conduciendo, a la mínima señal iría a un lado y esperaría hasta que pasase. El caso es que un día estaba viendo una serie, y en un momento dado mi gata maulló a mi derecha y me asusté; estaba ahí pero no podía verla. Al mirarla me di cuenta de que estaba tan abstraído en la serie que no me había dado cuenta de cómo se formaba la mancha, que ocupaba casi toda la mitad derecha de todo mi campo visual. En mi casa -pensé- esto quiere decir que mi gata me asusta y ya está, pero si voy a 120 por hora en un coche, quiere decir que provoco un accidente acojonante.

Tampoco me hace ninguna ilusión conducir, y además llevo más años de los que me gusta admitir apuntado a una autoescuela. Pero desde entonces…¡tengo excusa!

He leído un interesante artículo en español (traducido amablemente del original en inglés) explicando que nadie se ahoga como en las películas. Las frases en negrita son del texto original:

¿Cómo supo este capitán, desde una distancia de quince metros, lo que el padre no pudo reconocer a tan sólo diez? El ahogamiento no es como la gente piensa. No involucra violencia ni drama, ni salpicaduras frenéticas, ni los pedidos de ayuda que la mayoría de la gente espera. El capitán fue entrenado por expertos y tenía años de experiencia para reconocer a una persona en proceso de ahogarse. El padre, por el contrario, había aprendido lo que parece ahogarse mirando la televisión. Si usted pasa algún tiempo en o cerca del agua (tip: aplica a todos nosotros) entonces debe asegurarse de que usted y sus acompañantes saben como reconocer las señales de alarma siempre que alguien esta en el agua. Hasta que la niña gritó entre lágrimas: “Papá”, no había hecho el menor ruido”.

…de los aproximadamente 750 niños que se ahogarán el próximo año [datos de Estados Unidos], unos 375 de ellos lo harán a menos de 23  metros de un familiar u otro adulto. En el diez por ciento de los ahogamientos, el adulto cercano presenciará la escena, sin percatarse de lo que está pasando (fuente: CDC). El ahogamiento no se ve como ahogamiento.”

En el artículo “El que se ahoga no parece ahogarse” dan las pautas para que no caigamos en este error y podamos reconocer las señales de alguien que se está ahogando. Espero que lo encontréis útil y corráis la voz.

Siento el título escatológico, pero no hay otra manera de traducir el nombre original en inglés: “Shit my kids ruined”. Es el nombre de una página que se dedica a reunir fotografías de sufridos padres, que mandan los estropicios de sus hijos. Teles rotas por pedradas, niños que destrozan una habitación grande en cinco minutos, brechas, y momentos de frialdad para coger la cámara en vez de darse cabezazos contra la esquina. Sobre todo, niños encantados de ser tan malos.

Alguien dice que esta página es un buen control de natalidad, pero he de confesar que quizá por no tener niños y no sufrirlo, o porque yo era un niño muy bueno y me caen bien los niños malos, a mí me pasa al contrario. Cuando veo a un niño feliz que ha destrozado la pantalla de un móvil, me gustan todavía más. Supongo que cuando el móvil sea el mío no me hará tanta gracia, así que aprovecharé ahora.

Para ver el blog entero, haced clic en la foto de muestra. Para ir a páginas posteriores (os lo explico porque no está muy claro) hay un botón con una flechita en el extremo inferior derecho:

Hoy os traigo también un corto legendario que descubrí hace poco.

Se trata de un corto ruso de 1978 que muestra diez minutos de primer plano de un niño viendo un teatro de títeres. No tiene diálogo ni hace la más mínima falta: la expresividad del niño nos enseña como, en estos diez minutos, pasa por todas las emociones que va a tener a lo largo de su vida (miedo, risa, tristeza, duda…). Espero que os guste.

Hoy os traigo una genial galería de fotos de vagabundos. Es una mierda que la galería esté en Flickr, pero qué le vamos a hacer.

[Editado: Pensé que era un búfalo, pero el Persianista me ha dicho que sí, que vale, pero que eso es un bisonte de toda la vida de Dios. He hablado con mi abogado y no ha lugar denunciarle, porque resulta que efectivamente, es un bisonte.]

¡Somos campeones!

Anoche después del partido y de salir a celebrarlo no me pude dormir.

Es curioso lo que comentaba un día el Perich en un chiste gráfico: los fulanos y menganas que están ahora mismo tomando el sol, tostándose, son seres racionales. Este de abajo, sin embargo, es un ser irracional.

Para celebrarlo, aquí traigo una de esas canciones que molan que te cagas. Soy un carca irredento, pero hoy haré una excepción y traeré una canción que ya tiene unos añitos, pero que para la música que me gusta, es una modernidad casi futurista. Me da buen rollo esta canción y me trae buenos recuerdos, qué le vamos a hacer.

Aunque no lo parezca, este es el video oficial, y está hecho por gente que mola que te cagas también, y por lo visto es completamente real. Estoy intentando aprenderme todos y cada uno de los movimientos para hacerlos en cuanto tenga ocasión y ampliar así mis pasos de baile (léase: el robot,  tocar la trompeta y “grease”).

Ponedla e intentad no mover el culillo ni cabecear. Al que lo consiga no le puedo dar un premio, porque tampoco lo disfrutaría. :)

Praise you, de Fat Boy Slim:

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