De vez en cuando vuestro humilde servidor pierde gran parte de su parte importante del campo visual. A día de hoy sé que no tiene consecuencias, pero como muchos sabéis me pasé dos años de mi vida pensando que me quedaría ciego en uno de estos ataques, e intentando memorizar la cara de la gente a la que quiero e imágenes bonitas para llevarme a la oscuridad. No lo pensé porque sea un pesimista de esos que van por la calle y piensan “¿A que me quitan lo bailao?”. Es porque me lo dijeron los médicos. Una mujer con el pelo color pollo masticando chicle rosa y visiblemente aburrida me dijo que me quedaría ciego, y que qué se le iba a hacer.Que para lo que me pasaba a mí, no había nada.
Para no aburriros más ni daros más pena, el caso es que fui después a dos médicos especialistas que son unos putos genios y médicos como hay pocos. A los primeros no les sonaba de nada que pudiese pasar algo como lo que me pasaba. Estos dos, en mi primera frase completaron todos y cada uno de los síntomas. A uno de los dos, de hecho, le pasaba también. Espero que no sepáis nunca qué es que os digan que os vais a quedar ciegos en breve para que luego jefes de oftalmología de reconocidos hospitales sacudan la cabeza y te digan “ni puto caso”.
Ambos me dijeron que normalmente lo que me pasa a mí va acompañado de un dolor de cabeza acojonante. El que lo padecía me contaba que después de esto, él tenía que encerrarse a oscuras y tomar la medicación porque la migraña era insoportable. Dijo que se alegraba mucho de que a mí no me pasase. No le di un abrazo y besos en la calva porque hubiese sido violento, pero os aseguro que se me quedó una sonrisa como la que tendría un gilipollas en una fábrica de globos. De todas maneras, por mis antecedentes familiares voy a una revisión anual con uno de estos genios, y he de decir que cuando uno ve cómo trabaja un médico de verdad, se congracia un poco con el mundo.
Cada vez me pasa menos y con el tiempo se supone que dejará de pasarme, pero cuando me pasa, si estoy currando, tengo que seguir currando y da pena verme. También me ha pasado estando con muchos de vosotros y me habéis visto mover la mano como un imbécil para ver dónde acababa mi campo visual. He intentando describirlo, pero es dificil. Por casualidad, sin embargo, he encontrado una fotografía que os puede dar una buena idea de qué es lo que estoy viendo cuando me véis mover los dedos en el aire como una flamenca:
En este ejemplo concreto, mirad la oreja derecha del chico. Eso es lo que veo cuando os miro la oreja derecha.
Me ha encantado encontrar la fotografía porque en este caso una imágen vale más que mil palabras, y me ayuda mucho porque nunca he sido capaz de explicarlo. La mancha va variando de una vez a otra, pero una vez que se define, es así como se queda. El efecto óptico que ofrecen las líneas de la fotografía, tan incómodo de ver, se parece (aunque no sea lo mismo) a lo que me pasa a mí, y es que dejo de tener información de lo que haya en esa mancha. No veo en negro, sino que de esa parte no me llega información; para que me entendáis, esa parte de la mancha es como si estuviese justo a mi derecha y no alcanzase a verla dentro de mi campo visual.
Es un poco incómodo, sobre todo porque cuando me pasa, tras mostrarse interesados en qué parte de ellos no veo si les miro a los ojos, a la gente siempre se ocurre poner la mano en la parte que no veo y hacerme el “facyu” preguntándome si lo veo. Ole. Pues no lo veo, pero igualmente iréis al infierno.
En parte esta es la razón de que me dé mucho miedo conducir, y crea que es muy mala idea. La mancha no se forma en un segundo, sino que va mostrándose poco a poco durante unos diez minutos hasta que toma su forma definitiva. Yo estaba muy tranquilo pensando que cuando eso me pasase, si iba conduciendo, a la mínima señal iría a un lado y esperaría hasta que pasase. El caso es que un día estaba viendo una serie, y en un momento dado mi gata maulló a mi derecha y me asusté; estaba ahí pero no podía verla. Al mirarla me di cuenta de que estaba tan abstraído en la serie que no me había dado cuenta de cómo se formaba la mancha, que ocupaba casi toda la mitad derecha de todo mi campo visual. En mi casa -pensé- esto quiere decir que mi gata me asusta y ya está, pero si voy a 120 por hora en un coche, quiere decir que provoco un accidente acojonante.
Tampoco me hace ninguna ilusión conducir, y además llevo más años de los que me gusta admitir apuntado a una autoescuela. Pero desde entonces…¡tengo excusa!


20 comentarios
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19 julio 2010 a 23:38
El Persianista
Hola Edu.
Tú tranquilo con eso, que no será nada. Ya sé que te preocupa mucho todo lo relacionado con tus ojos, pero lo mismo con el tiempo hasta se te va pasando.
Ya sé que no te valdrá de consuelo, pero a mí también me ha pasado currando y además no hace mucho, aunque ya no me acordaba hasta que te he leído.
Los primeros cinco minutos los pasé frotándome el ojo con la sensación de que me había crecido un tercer párpado, como el de los gatos, y que el muy capullo iba a su bola… ja, ja, ja…
Fue incómodo durante unos cinco minutos, pero acabó pasando; no estaba muy preocupado la verdad, porque para lo que tenía que ver ese día…
Y por lo de ir en coche no te preocupes, que si hace falta ya te llevo yo.
Un abrazo y tú tranquilo.
P.D.: eso sí, vaya dos cromos para un álbum que estamos hechos… ja, ja, ja…
20 julio 2010 a 21:02
esrarodorarse
Ya sé, Persianista. Muchas gracias, pero dejó de preocuparme hace tiempo. Sólo lo ponía para hacerme entender, pero ya me dejaron bien claro que no tenía nada de malo. Peor es lo de mi primo cuando hay luna llena, pero me ha pedido que no lo cuente porque es muy fuerte. Eso sí, os daré una pista: caga pelo.
Lo del tercer párpado me ha dejado impresionado macho. Más que nada porque yo mantengo la teoría de que eres un monstruo del hiperespacio, y esto no hace más que confirmarla. Empecé a sospecharlo cuando fuimos a repostar y te bebiste la gasolina a morro.
21 julio 2010 a 22:36
LostSkandah
Joder Eduuuuuuuuuuuuu!!!!
Que aunque pongas que soy tu primo la gente se va a dar cuenta!!!!
No se te puede contar nada.
18 febrero 2012 a 18:46
Anónimo
Impresionante,es justo lo qe veo yo pero solo me pasa en los bordes y luego me viene un dolor bastante grande de cabeza,gracias por ponerlo porque yo tampoco lo sabia explicar.
20 julio 2010 a 0:50
Musaranyas
No es por ser copiota pero he de decir que a mi también me ha ocurrido.
La verdad es que, gracias a dios, solo ha sido en dos ocasiones. La primera mientras hacía un comentario de texto hace ya muchos años y la segunda currando. Tendreis que entender que la situación es un poco más desagradable que la vuestra (no es por hacerme la victima que conste).
El mayor problema que le veo yo a esto es que antes de la perdida de visión se me duermen los dedos de la mano y algunas ocasiones la lengua y eso si, después de recuperar la visión tengo un buen dolor de cabeza.
Supongo que no te servira de consuelo pero al menos ya sabes que no eres el unico.
Besines.
P.D: Le has dado la postal de los osos al persianista???
20 julio 2010 a 21:07
esrarodorarse
¡Sí claro! ¡Ahora resulta que lo que me pasa a mí es más común que limpiarse los zapatos con los pelillos que hay abajo en las escaleras mecánicas, o que mover la cabeza tipo mono para ver cómo se está cocinando lo del microondas!
Oye, pues no sabía yo que se le podía dormir a uno la lengua. Sí, claro, en tu caso, por motivos que no vamos a relatar aquí con la única intención de que todo el mundo piense mal, es más incómodo todavía.
Siento no haberle dado todavía la postal de los osos al Persianista como me pediste, pero es que la única que tenían en la papelería que tuviese osos era una que ponía “Esto es embaraz-OSO” y por dentro estaba escrito “¡Vamos a tener un oseznito!”. Imagínate que le doy esto al Persianista sin un contexto y sin explicar que era la única que tenían sobre osos… Yo creo que empezaría a parpadear con el tercer párpado y a emborracharse con gasolina super. Por eso creo que es mejor (y seguro que a él le mola más) que le hagas tú una postal y se la des.
20 julio 2010 a 8:31
Compostelana
Vaya Edu! No tenía ni idea de que tuvieras ese problemilla con la vista, pero no te preocupes que cada uno tenemos nuestros pequeños “defectillos”… ¿Sabes qué me pasa a mí? De vez en cuando oigo un zumbido muy intenso, como si tuviera volando pegadas a mi oreja derecha un enjambre de mil abejas. Lo paso fatal, me pongo nerviosísima y tengo que intentar distraerme haciendo mil cosas para no acabar dándome cabezazos contra la pared… Incluso llego a perder el equilibrio. Ya ves que en todas las casas se cuecen habas… Un beso, niño
20 julio 2010 a 11:41
ARWEN
Hola Compostelana, creo que lo que te ocurre son acúfenos. Lo digo porque de orejas entiendo algo aunque no te lo puedo asegurar. De momento no tiene cura pero los médicos intentan distraer al paciente con música o sonidos agradables. Así que vas por buen camino con esa técnica de distracción, sobre todo porque cambia los nervios que puede desencadenar en una persona cualquier ruido desagradable.
En cuanto a los medio cegatos no sé que decirles…nunca había oído, leído o “visto” algo así. Pero bueno Persi y Edu, lo importante es que tenéis unos ojos preciosos.
Persi no sé yo si es buena idea eso de llevar a Edu en el coche, es algo así como un ciego que guía a otro ciego, vamos un desastre pero Edu sabrá que se monta en el coche contigo. Ja,jajaja.
Bueno Compostelana como no te conozco no sé que decirte pero seguro que también tienes unos ojos preciosos.
Un beso a todos con los ojos cerrados que es como mejor se siente. (A “ver” hay que “verle” el lado bueno…
Se os quiere y se os piensa pero una no tiene tiempo pa ná. A ver si llegan las vacas jo..r.
21 julio 2010 a 8:32
Compostelana
Muchas gracias por la información Arwen, seguiré teniendo a mano distracciones varias para “el momento zumbido”. También te agradezco mucho que presupongas que tengo unos ojos preciosos, que para tirarme por los suelos ya tengo a mi superqueridísimo (literalmente) Edu… Teniendo estos amigos, ¿para qué necesito enemigos?…
20 julio 2010 a 21:12
esrarodorarse
Pobrecita mía. Mi padre tiene un pitido constante y lo oye por los dos oídos. El hombre está jodido, así que sé que es un problema muy molesto. Gracias a Dios a ti sólo te pasa de vez en cuando, pero a él no se le quita nunca. Está un poco obsesionado y no le culpo. En el caso de mi padre, como dice Arwen, son los acúfenos, que se los jodió el médico quitándole un tapón sin antes tomar ciertas precauciones. Por lo visto el médico le enchufó presión como para inflar una rueda de tractor.
Muchas gracias, Arwen. He de reconocer que tengo unos ojos preciosos, pero siento informarte de que Compostelana tiene los ojos como dos pulgas pedorras y no como te los imaginas. De hecho es como Paquirrín mirando directamente al sol, para que te hagas a la idea.
Pues con lo cara que te haces de ver, sí que tienes que estar liada, sí…
21 julio 2010 a 8:36
Compostelana
El próximo día que te vea, te vas a enterar, cacho cernícalo con patas de cigüeña escocida…
20 julio 2010 a 14:14
"Ojitos"
Sí, la verdad es que estamos hechos una pena. A ver si un día quedamos todos junto y vamos a la ITV de Algete, que tengo yo un amigo que nos la pasa seguro…
Por cierto, ni Edu me ha dado la postal de los osos (¿qué osos?), ni me actualiza el antivirus que me está caducando, ni ná, de ná. Es que me tiene muy dejado. Le tengo que amenazar invitándole a comer y a la piscina, pero ni por esas, ya “ves”.
Y por lo del coche no os preocupéis, que nada más comprarlo me lo bendijeron y llevo a Santa Gema y al Cristo de Medinaceli y parece que da resultado… (Sí Edu, con lo que yo soy, aunque no no sé si tú te has dado cuenta de ese detalle.. ja, ja, ja…)
Besos a todas y a ver si nos “vemos” pronto… ja, ja, ja.
P.D.: Ahora sí que me he quedado sin el antivirus, ya “verás”…
20 julio 2010 a 21:12
esrarodorarse
Sin antivirus que te quedas.
20 julio 2010 a 14:33
OJAZOS ARWEN
Pues yo estoy aquí hasta agosto así que se admiten sujerencias de sitios, tipos de cerves y aperitivos varios…eso sí voy en metro, no hace falta que os molestéis en recogerme a casa.
Muas, muas
20 julio 2010 a 21:12
esrarodorarse
Yo quiero que te responda el Persianista, que para eso es el experto en protocolo y cañeo.
Besos.
20 julio 2010 a 20:53
Miguel Baquero
A mí me ocurre algunas veces que, de pronto, los ojos me hacen “chiribitas”, no sé si es correcta la expresión, veo más o menos como en el caso de tu ejemplo, de repente, sin haber sido deslumbrado ni pasar de la oscruridad a la luz, ni nada parecido. Es bastante angustioso, pero dse va en eso, en diez minutos o un cuarto de hora
20 julio 2010 a 21:18
esrarodorarse
Joder, pues sí que le pasa a gente, sí. El médico me advirtió de que era muy común, pero no he hablado con nadie (aparte de él) a quien le pasase. Es un consuelo muy tonto, pero me alegro de saber que no es tan raro.
A mí me dura un poco más, pero es un buen ejemplo el que has puesto, porque se parece a la sensación de cuando te deslumbran. ¿En tu caso has comprobado si puede estar relacionado con algo (fatiga, miedo, dolores de cabeza…)?
¡Muchas gracias por pasarte por aquí! Cuando me meto en tu blog siempre tengo ganas de comentar, pero como lo único que me sale es un peloteo recalcitrante, me corto. Tienes un blog cojonudo, macho.
22 julio 2010 a 20:35
Sonia
Desde que leo tu blog, Edu (y he de decir que bastante tiempo), nunca había visto tantos comentarios juntos.
Esto demuestra que el tema de dolencias propias y ajenas da mucho de sí y que ya estamos preparados para ser buenos abuelitos y charlatanas abuelitas para ir a compartir largas conversaciones en la sala de espera del ambulatorio…Os lo digo desde el cariño, no os ofendáis
Y ná, que yo no tengo ningún síntoma extraño que compartir con ustedes, pero que todo esto que comentáis parece bastante incómodo y, vaya, que la ciencia ya podría haber encontrado alguna pastillita para que la vida no pareciera tan arriesgada a cada momento para vosotros. ¡Ah, y que el transporte público está muy bien y no hace falta conducir, jejeje!!!
22 julio 2010 a 21:21
El persianista
Ja, ja, ja… Es muy malo, lo advierto, pero me ha venido a la cabeza por el comentario de Sonia:
En un futuro no muy lejano, Edu y Jose, ambos abuelos achacosos y asiduos a las visitas al médico, se encuentran en el ambulatorio y Edu le pregunta a Jose:
- ¿Qué te pasó ayer que no te vi en la consulta?
- Nada, nada… que estaba enfermo.
Ja, ja, ja. (ya os lo hábía advertido)
Besos y abrazos (pero sin apretar mucho, por si acaso)
22 diciembre 2010 a 5:56
sergio
Hola soy de Perú y estoy becando información con problema similares tengo el mismo problema me trate a mi me agarra un fuerte dolor de cabeza y se me va la mitad de la visión estoy medicado con carbamazepina y ahora solo lo tomo cuando me agarra o cuando me pongo nervioso